EL Observador

19:59 hrs. Jueves 25 de julio de 2013 Juan Carlos Cerda Ruz

La importancia del gremialismo en el comercio calerano

El 10 de julio pasado se cumplieron 80 años de la fundación de la Asociación Gremial Cámara de Comercio de La Calera. Es esta la razón que me ha motivado a invitar a los comerciantes minoristas a integrarse a nuestra institución, para trabajar unidos por objetivos comunes, ya que como pequeños empresarios no podemos aislarnos para enfrentar las condiciones actuales de un mercado de gran concentración, además del aumento del comercio clandestino.

La clave para nuestra subsistencia es trabajar juntos y ser más competentes, un desafío del que nadie puede quedar al margen, debemos organizarnos adecuadamente para hacer ver a las autoridades que deben entender que es imprescindible manejar los parámetros de exigencia según el tamaño de los negocios y ayudar de verdad a frenar el comercio clandestino.

El gremialismo tiene un rol esencial que se basa en hacerse visibles y convertir en actores públicos a las asociaciones que desean plantear sus inquietudes y hacer valer sus requerimientos al resto de la comunidad y a las autoridades que los dirigen. Asimismo, debe cumplir la función de aglutinar las inquietudes y problemas de quienes trabajamos en el comercio, con el fin de generar estrategias de acciones comunes e implementar nuevas ideas que nos den mayores posibilidades de éxito.

Por eso necesitamos un gremio fuerte, unido y activo, que permita defender posiciones y llegar a las autoridades para ser escuchados e intentar soluciones reales a nuestras demandas.

El gremialismo en el caso particular de la Cámara de Comercio, en sus casi ochenta años de vida, ha jugado históricamente un rol fundamental para marcar la presencia de una actividad que es muy trascendente para la comunidad y a nivel nacional.

Sin embargo, debemos reconocer que precisamente ha sido uno de los puntos que se ha resentido en el último tiempo y que hoy más que nunca, debemos reactivar con energía para que no se convierta en una debilidad permanente.

Hay que creer en el valor del gremialismo, junto con comprender que, tal como en la década de los 30, unos pocos comerciantes se atrevieron a fundar nuestra institución luchando de manera conjunta y participativa, involucrando el esfuerzo de todos y teniendo presente que nadie sobraba, sino más bien que muchos faltaban.



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