EL Observador

15:31 hrs. Viernes 19 de julio de 2013 Farid Chalhub Namur

De perros y humanos

Informa un noticiero de TV que ha muerto el "Perro Julio", conocido por años en los cerros de Valparaíso. Viajaba en los ascensores junto a los pasajeros y los extranjeros se fotografiaban con él, era un verdadero guía de turismo, al conocer los lugares más interesantes de los cerros Alegre y Concepción.

La relación perro-hombre es antigua. Federico El Grande, quien nunca tuvo cariño ni compasión por los seres humanos, tenia gran amor por los animales, en especial, por los perros, los que podían caminar por salones y jardines sin restricción, provocando estragos en los muebles de palacio. Decía: "Los perros despedazan mis sillones ¿qué importa?, más caro me costaría una Marquesa de Pompadour y me sería menos fiel", aludiendo a hechos conocidos por todos en la corte de Francia (por si no lo sabe, a Federico le ponían los cuernos).

La frase "cuanto más conozco a los hombres, más admiro a los perros" pertenecería a una escritora conocida con el pseudónimo de Ouida, quien en 1850 señalaba "cuanto más observo a los representantes del pueblo, más admiro a los perros" (ya los políticos eran pintorescos, igual que ahora). Personalmente, reconozco tener temor a los perros callejeros y me cambio de vereda antes que cruzarme con ellos, pero la experiencia me ha demostrado que hay una diferencia a su favor con respecto a nosotros los humanos: cuando alguien cae se le pisa la mano en vez de ayudarle a levantarse. El can es agradecido y no morderá la mano cuando se le da de comer, es fiel y tiene el instinto de distinguir entre amigos y enemigos. Un mediático DT de fútbol apodado "El Fantasma" al ser cesado en su club, permaneciendo sus ayudantes en ese trabajo, comentó: "La próxima vez contrato un perro como ayudante, son más fieles". Ahora un detalle pintoresco, pero muy real, nadie le soportaría a un amigo lo que le parece natural que los amigos aguanten de su perro.

Hace un tiempo nos enteramos de una señora captada por modernos celulares que abundan en cualquier bolsillo, que hacía correr a su perro amarrado a un cordel, mientras conducía su auto a una velocidad que se calculó en 70 kilómetros por hora. El pobre animal quedó más machucado que membrillo de colegial, pues se golpeó contra las puertas y ruedas del vehículo hasta que fue rescatado por los testigos. La mujer dio una explicación: el perro no quiso subir al auto. Inteligente el animal, con esa ama...

Hay razas de perros que son entrenados para ser guardianes, los dueños deben tener la responsabilidad de no mandarlos a la calle para seguridad de los transeúntes. Si hay intrusos en la morada "le echan los perros", expresión que nació en las corridas de toros. Cuando este se ponía reacio a embestir, la gente gritaba "échenle los perros" y en ese momento se abrían unas puertas laterales, entrando a la arena una jauría de perros furiosos, entrenados para azuzar al toro, que reaccionaba dejando a varios de ellos muertos y muchas veces con el torero en el hospital o en el cementerio.

Estos ejemplares, los canes, han servido también para acuñar populares frases como: "Pasar una noche de perros" (nadie durmió), "perro del hortelano" (no come ni deja comer), y "día de perros", que originalmente se usó en días de mucho calor, cuando subía la can-icula. Si usted ama a los perros, está en su pleno derecho de tener uno o más, pero también tiene la obligación de "no echarle los perros a nadie".



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