EL Observador

16:10 hrs. Viernes 05 de julio de 2013 Ignacio Larraechea Loeser

De qué hablamos cuando hablamos de RSE

Ignacio Larraechea Loeser / Gerente General de Acción RSE

Hace 13 años -en los inicios de Acción RSE- hablar de Responsabilidad Social Empresarial era una novedad en Chile, una idea de vanguardia que fue tomando fuerza y abriéndose camino entre las empresas nacionales.

Sin embargo, más de una década después, los resultados no son del todo alentadores. Vista desde afuera sobre la RSE se cierne la sospecha de "lavado de image" de las compañías, o bien, es percibida como un acto de asistencialismo para resarcir los impactos que producen en sus entornos. Y, en ocasiones, es así.

Lo que no está dando frutos es la relación unidireccional de la empresa con la comunidad, establecida desde el paternalismo y generando vínculos en los que la primera da y la segunda recibe. Así, quienes son los receptores no necesariamente han participado en la decisión de lo que se les entrega y, por lo tanto, esto no siempre responde a sus inquietudes, requerimientos y prioridades.

De esta manera, una acción se transforma en un ejercicio automático - con roles impuestos por la costumbre- y casi "obvio", al punto que si no se produce puede llevar a un conflicto.

Cuando hablamos de RSE, nos referimos a gestionar los negocios en una perspectiva de sustentabilidad, que involucra tres dimensiones: lo social, lo ambiental y lo económico. Cuando la empresa es capaz de conciliar estas esferas logra también rentabilizar su desempeño.

¿Por qué es tan importante para las empresas ser responsables socialmente? Hay muchas razones y no sólo porque es un deber. La primera idea es la frase de Stephan Schmidheiny, fundador de Avina, que dice que "no existen empresas exitosas en sociedades fracasadas". Las compañías son motores de la economía y, por ello, tanto su sustentabilidad como la de todo su entorno está ligada a cómo enfrenten sus impactos y su crecimiento.

A esto se suma un contexto nacional e internacional exigente, con personas que son más que meros consumidores: hoy, son más ciudadanos, más informados y más empoderados. Su mirada es también más atenta y aguda, y sus juicios, expresados sin demasiada compasión a través de las redes sociales.

En este sentido, cuando las empresas han construido un fuerte "capital reputaciona", basado en mejoras permanentes de sus políticas, sin duda, son tratadas de manera diferente por la sociedad en situaciones de crisis.

¿Hacia dónde apuntamos entonces? Hacia la co-construcción. Desde la mirada de la RSE, resulta fundamental establecer una relación sólida y permanente entre la empresa y sus diferentes grupos de interés, que permita conocerse, entenderse y construir en conjunto. Pero esto no se consigue de un día para otro, sino a través de la confianza que permite el diálogo.



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