EL Observador

14:49 hrs. Viernes 21 de junio de 2013 Ana María Miranda Martin

Osvaldo Ulloa Sánchez: Un poeta anónimo en la ciudad

Un valioso exponente de las letras, que vivió en Villa Alemana, en humilde anonimato, sin mayor afán protagónico, ni aspavientos intelectualoides. Había nacido en Santiago el 21 de septiembre de 1954. Dueño de títulos universitarios tales como experto en Prevención de Riesgos (Usach); profesor de Estado en Castellano (Usach); licenciado en Literatura (U. de Chile); licenciado en Filología (Pontificia Universidad Católica de Chile); magíster en Letras Hispánicas, de la misma; doctor en Poesía Chilena Contemporánea de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Chile, poseía testimonios de sobra que confirmaban sus capacidades y talento. Sin embargo, este docente universitario, que había sido discípulo de Nicanor Parra, Enrique Lihn, Jorge Guzmán y Felipe Alliende, entre otros, permanentemente se comprometió no solo con el aprendizaje sino con la enseñanza, por lo que además de su fructífera obra poética nos deja dos importantísimos ejemplares: "Manual para leer y escribir poesía" y "Manual para leer y escribir cuentos". Ambos títulos prologados por el Premio Nacional de Literatura Alfonso Calderón Squadrito, que incluyen en sí, la premisa de que quien quiera escribir poesía, debe primero comenzar por leer a los exponentes relevantes de este género, como también recomienda hacer lo mismo, a todo aquel que desee escribir cuentos.

Sin duda, este poeta nos indica con generosidad, pero también con convicción, que el camino para desarrollar la actividad literaria debe sustentarse necesariamente, en un continuo aprendizaje. Él conoció de talleres literarios, trabajó en ellos, viajó a Nicaragua, especialmente, a aprender de los Talleres Populares de Poesía, que se realizaban en ese país por el Ministro de Cultura de ese entonces, el sacerdote y escritor, Ernesto Cardenal. Publicó también dos ediciones de "Talleres populares de poesía".

Transcribo su respuesta a una pregunta que se le hiciese: "¿Cuál es el rol actual de la poesía y del poeta?".

"Es tal vez un lugar común, pero yo también soy de los que creen que la poesía es el alma de los pueblos. Es decir, una forma de arte que ayuda a que tanto el escritor como los lectores, sufran un proceso a través del cual crecen espiritualmente y se amplían sus horizontes como seres humanos. En esto siento que hay un deber muy grande de los poetas de interpretar lo que siente la gente para que se vea reflejada, como en un espejo muy limpio, en un buen poema y ello le permita reflexionar sobre si misma y sus circunstancias. En cuanto a la poesía, el deber de la poesía es devolverle el sentido verdadero a las palabras, lo cual es un desafío ético y casi épico en un país donde se habla con eufemismos y se disfrazan las verdades. Hay países como Argentina, donde la gente es más franca y maneja mejor las palabras".

Sin duda una opinión ejemplarizadora para todos aquellos que se dicen poetas, nos entrega quien lamentablemente falleció el 27 de julio de 2008.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.