EL Observador

13:36 hrs. Martes 18 de junio de 2013 Eduardo Reyes Frías

Legado marítimo de Quillota

En el último Mes del Mar, Hugo Quilodrán recordó en esta página que en 1842 se asignaron al departamento de Quillota 50 kilómetros de costa, desde Cachagua a Concón, incluyendo el puerto de Quintero. El gobierno del Presidente Manuel Bulnes confirmaba así un patrimonio marítimo de tiempos coloniales que también reconoció Bernardo O?Higgins en 1822.

La evidencia más antigua se ubicó en la desembocadura del Aconcagua, donde Pedro de Valdivia ordenó construir un bergantín para conectarse con Perú. Sin embargo, el astillero sucumbió ante el ataque de los aborígenes y luego de varios siglos en ese lugar se levantó la primera Refinería ENAP. En cambio, desaparecieron lisas y pejerreyes en el estuario del Aconcagua, lo cual se compensa gracias a la amplia oferta gastronómica de la comuna de Concón.

El legado marítimo más notorio está en Quintero, donde llegó el navegante español que descubrió la bahía, cuyas cualidades aprovecharon corsarios y piratas foráneos. Más adelante, la categoría de "puerto mayor" tuvo escasa utilidad hasta la llegada de los buques portadores de petróleo para el oleoducto de ENAP. En la actualidad, el mega Terminal de Gas Natural Licuado comparte con Puerto Ventana el récord de tonelaje en transferencia de cargas del litoral nacional.

La contraparte del auge portuario de Quintero es que la bahía perdió sus ventajas en pesca y acuicultura, tanto en los espacios disponibles como en los impactos contaminantes. Por ejemplo, en los cultivos marinos, expuestos a recibir elementos tóxicos, y en los varamientos de carbón en playas y caletas. En cuenta ambiental separada, subiste una contaminación atmosférica en lenta mitigación.

Resulta increíble, pero cierto, destacar que hace 50 años Quintero lideraba la exportación de camarones y langostinos, con flota pesquera y plantas industriales que ocupaban numerosas mujeres, muy hábiles en la manipulación del producto. Lamentablemente, la sobreexplotación de los crustáceos sólo admite ahora capturas menores en otras zonas de pesca.

Entre los antecedentes culturales del patrimonio marítimo, Quillota celebró durante varios siglos la Procesión del Pelícano, llevando en Viernes Santo una maqueta del ave que, según la creencia, "se abría el pecho para darle vida a sus polluelos con su propia sangre, en analogía al sacrificio de Cristo..." La costumbre, proveniente de España, fue anotada por el folclorista Oreste Plath, y el historiador Roberto Silva Bijit, agrega que dicha figura simbólica se perdió en el terremoto de 1906, causante del incendio del Templo de los Agustinos.

Finalmente, así como Valparaíso fue designado "puerto de Santiago" por un decreto de Pedro de Valdivia, también cabe decir que a través de todos los cambios Valparaíso ha mantenido su condición de "puerto de Quillota", recibiendo y enviando al mundo las cosechas del fértil valle de Aconcagua.



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