EL Observador

17:23 hrs. Lunes 10 de junio de 2013 Darío Aguilera Manzano

Plan Comunal de Cultural: un desafío pendiente

Cada vez hay mayor interés, tanto del ámbito público como privado, por buscar fórmulas que permitan desarrollar y gestionar la cultura en el ámbito local. Lo atractivo de esta discusión es que en el último tiempo surgen con mayor fuerza voces y voluntades, especialmente de las comunidades locales, que reafirman la postura de concebir la cultura como un componente esencial para el progreso de los pueblos, pues su campo de acción reúne todas las actividades que el hombre realiza en su relación con el entorno, de ahí que su planificación hace posible trabajar en pos del mejoramiento de la calidad de las personas.

Es por ello que, quienes trabajamos en cultura, vemos con optimismo la posibilidad que en cada comuna, como las de nuestra provincia, pueda llevarse a cabo un proceso participativo que convoque a las fuerzas vivas de la sociabilidad civil con el gran desafío de trabajar en la elaboración de un Plan Comunal de Cultura, con la mirada puesta en ser realmente un instrumento de planificación territorial que contribuya, no sólo al desarrollo histórico, cultural y artístico de una comuna en particular, sino que sea construido como una propuesta pensada para el desarrollo local. En este contexto es esencial que los municipios asuman un rol de liderazgo, no sólo porque forma parte de sus funciones contenida en su la ley orgánica Nº 18.695, sino que en el ámbito comunal, dada su naturaleza jurídica, son los únicos que realmente pueden otorgar la institucionalidad requerida que permita dar sustentabilidad y proyección a la planificación de la cultura de sus respectivos territorios.

Actualmente vemos que todos los municipios de una u otra forma destinan recursos financieros, materiales y humanos para bridar cultura permanente a sus ciudadanos. Sin embargo, si queremos que la cultura sea un motor de desarrollo de una comunidad, debemos superar la noción reduccionista de entenderla como aquella actividad destinada al ocio o tiempo libre. Debemos ampliar esta visión, muchas veces asociada al espectáculo, para pasar a tomar conciencia y concebirla en su real dimensión, más orientada a la forma en cómo construimos nuestras vidas en sociedad, que tiene que ver mucho con la cotidianeidad y visión de mundo, y por ende, la posibilidad cierta de transformación del futuro.

El plan requiere que cada municipio cuente con una unidad cultural empoderada, con un equipo de profesionales con la experticia necesaria que permita liderar este proceso, de la participación de todos los actores sociales para su validación social (centros culturales, juntas de vecinos, escuelas, gestores culturales, artistas, dirigentes sociales, etc.), y por supuesto del apoyo y compromiso de las autoridades locales (alcaldes y concejales) para su implementación. De esta forma construimos cultura con visión de futuro cimentada en una comunidad protagonista de su propio desarrollo.



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