EL Observador

20:55 hrs. Viernes 10 de mayo de 2013 Hugo Quilodrán Jiménez

Conciencia marítima

El pasado martes 30 de abril, el Museo Marítimo Nacional celebró su 98º aniversario. Esta institución, fundada a bordo del Blindado Huáscar, tiene como misión "preservar las colecciones en custodia y difundir el patrimonio marítimo de Chile, con el propósito de contribuir a incrementar la conciencia marítima nacional".

Respecto a este tema, estamos en deuda. La historia reciente de nuestra simbiótica relación con el mar, ha sido a grandes rasgos, más o menos así: Quillota siempre fue reconocida como el jardín de Valparaíso, porque toda la fruta que embarcaban las naves en ese puerto, provenía de acá. Pero hay otros desconocidos pasajes de la historia, que conviene recordar.

Por ejemplo, que nosotros sí tuvimos mar. El año 1842, al crearse la Provincia de Valparaíso, se segregó la Delegación de Quillota a la Provincia de Aconcagua, para que se transformase en el flamante Departamento de Quillota, dependiente de la nueva provincia. De esta manera, obtuvimos 50 kilómetros de costa, desde Cachagua a Concón.

De este tramo, destacaba Quintero como puerto mayor y que hoy ostenta el triste récord de haber sido el punto del gran desembarco naval sudamericano del siglo XVIII.

Nuestra Escuadra Nacional posee un vasto currículum operacional en esta bahía destacándose, por ejemplo, la existencia de uno de los registros fotográficos más antiguos de un lanzamiento de torpedo en nuestro país (en 1907).

Por entonces, Quintero abastecía de productos del mar a Quillota. Experimentados baqueanos, conocedores de la "vieja huella", entre la costa y el valle, transportaban a lomo de mula la preciada mercancía. A cada costado del animal colgaban sendas sartas de lisas, sierras y congrios colorados, también húmedas alforjas de totora, donde las jaibas se negaban a morir o herméticos canastos de mimbre repletos de almejas y machas.

Concón nunca reconstruyó el astillero español en la desembocadura del Aconcagua y que sucumbiera ante un ataque incendiario. Pero más tarde, fue el escenario del bombardeo naval y batalla decisivos en la Guerra Civil de 1891.

Del vapor construido con el nombre de Chile y rebautizado Quillota, no se sabe mucho.

El año 2011 la Fundación Mar de Chile y la Universidad Andrés Bello dictaron gratis el Curso de Monitores Oceánicos especialmente para profesores. De Quillota solo asistimos dos personas. Todo esto nos indica que conciencia marítima tenemos poca. Sin embargo, la invitación es a reencontrarse con "ese mar que tranquilo nos baña" y trabajar promoviendo la creación de carreras y empleos en este ámbito, incentivando la práctica de deportes náuticos, apoyando la investigación y cooperando en la conservación de nuestro patrimonio marítimo nacional.



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