EL Observador

20:49 hrs. Viernes 10 de mayo de 2013 María Felisa Terraza

Alfabetización digital, ¿moda o necesidad?

Hemos entrado a un período de la historia en que utilizar la tecnología es un acto del cual ya nadie puede sustraerse y que nos entrega grandes y variados beneficios, por ejemplo, tener una tarjeta de pago de pensión o de sueldo nos evita tener que hacer filas para cobrar; un celular nos permite estar conectados siempre con nuestros familiares o amigos; ni qué decir respecto al acceso a la Internet que nos abre un mundo de posibilidades de información, recreación, comunicación y cultura.

Cuando se acude a hacer cualquier trámite es normal que nos pidan el RUT y aparece casi toda la información necesaria, cosa que nos evita deambular por oficina en oficina solicitando papeles. En fin, nadie puede dudar de los beneficios de la tecnología, excepto cuando "se cae el sistema", situación en la cual solo cabe esperar.

Sin embargo, hay efectos secundarios en la utilización de las tecnologías actuales, que tienen relación con el aumento de la distancia cultural entre quienes están integrados a la
tecnología y aquellos que por diversas razones quedaron excluidos de ella, como adultos mayores y personas con discapacidades, que son parte de un nuevo grupo, los "analfabetos digitales", personas que no usan ni comprenden la tecnología ni la cultura digital.

Antiguamente una persona alfabetizada era quien sabía leer y escribir. En la actualidad, la necesidad de entregar servicios por parte de empresas o el Estado, o de nosotros de acceder a diversos beneficios ha cambiado dramáticamente las formas de producción y acceso a datos.

Ver televisión por cable, utilizar un celular, conectarse a Internet, realizar trámites, requiere interactuar con una "maquinita" para lo cual nadie nos ha preparado, debemos aprender incluso un nuevo vocabulario: navegar, chatear, email, enter, sistema, estar en línea, etc. Todo esto requiere habilidades para desenvolvernos en esta "era digital", por lo tanto, saber leer y escribir es insuficiente. De esta manera, una persona que no domine los conceptos básicos de la cultura digital quedará marginada, generando más dificultad para su acceso y promoción en el mercado e incapacidad para utilizar los recursos digitales que abren puertas a otros mundos.

Aprender a interactuar con la tecnología ya no puede ser tema solo de los jóvenes o los profesionales, sino que obliga a todos (entre ellos a los adultos mayores), a aprender, a alfabetizarse de nuevo.

En nuestro país hay oportunidades de hacerlo, el Senama y las municipalidades ofrecen talleres de computación, pero es necesario que quienes carecen de estos conocimientos asuman la necesidad de aprenderlos, porque en definitiva, la alfabetización digital es elemental para estar incluido en el ámbito social, cultural y económico de nuestro entorno.



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