EL Observador

20:32 hrs. Martes 07 de mayo de 2013 Rodolfo Jiménez Ramírez

No a los libros piratas

La difusión de la cultura, la promoción de nuevas líneas de pensamiento e ideas, la narración de una historia o la ilustración de los atractivos de una comuna, son iniciativas que resultan del todo plausibles e incluso necesarias para el desarrollo armónico de la sociedad, y todas aquellas actividades comparten como rasgo común que generalmente eligen un formato que históricamente ha demostrado ser útil en el afán de preservar y transmitir el conocimiento como lo es: "el libro".

Sin lugar a dudas, el libro representa una garantía de la entereza intelectual del autor de la obra, y es por esto que la protección de esta forma de comunicación resulta esencial a la hora de construir una cultura que respete y celebre la creación artística, literaria o intelectual.

En este sentido, la Policía de Investigaciones de Chile, ha dado pie a una alianza estratégica con una editorial, que pretende dar a conocer de manera masiva que el comercio ilegal o "piratería" de libros es una práctica absolutamente reprochable y que tiene una serie de nefastas consecuencias para los lectores y en general para nuestro país, como por ejemplo, fomentar el comercio ilegal, debilitar la industria y comercio legalmente establecidos y todo el proceso productivo en sus distintas etapas o niveles, afectando las fuentes de trabajo, previsión social de los trabajadores y además, la imagen país de Chile ante el concierto internacional.

Si bien quien adquiere un libro pirata compra a un valor menor al que se transa en el mercado, no solo hace que el autor del libro no reciba el pago que le corresponde por su trabajo, sino que se arriesga además a una serie de sanciones y otros efectos poco deseables como recibir especies de mala calidad, incompletas y de menor extensión, además, podrían eventualmente ser partícipes del delito y ser objeto de una sanción legal. Del mismo modo, no podrían contar con las garantías para la devolución o cambio del producto, o bien el derecho a reclamo que poseen los consumidores conforme a la ley y de la posibilidad de asistencia leal a través de las instituciones del Estado creadas para proteger al cliente, como lo es el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac). Otro efecto nocivo de la compra ilegal de libros es el alto riesgo de perder el dinero e incluso de ser afectado por daños a la salud, en atención a los elementos tóxicos y/o nocivos utilizados en la elaboración de productos "piratas".

Es por todo lo anterior, es que aprovecho este valioso espacio para invitar a todos los habitantes de nuestras comunas, a no adquirir libros piratas, ya que tal como lo señala la PDI, siempre es necesario recordar que el pirata de libros sólo busca su satisfacción económica y en ningún caso, la difusión de la cultura.



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