EL Observador

12:21 hrs. Lunes 06 de mayo de 2013 Octavio Villatoro López

Región Aconcagua

Comienzan las campañas y vuelve a plantearse o, mejor dicho, a saturar el ambiente con la palabra "aconcagüino", pero específicamente con la tan manoseada idea de crear la Región Aconcagua.

Días atrás, el subsecretario de desarrollo regional, Miguel Flores, reconoció que el tema está en la carpeta del Gobierno y que existe la posibilidad que los estudios comiencen durante lo que resta de esta administración.

Eso es lo que llama la atención, pese a todo lo que se ha dicho durante años, aún no existe un antecedente técnico que indique por qué se debe separar Valparaíso de Aconcagua.

Si hay datos lógicos, que pasan por el propio territorio y las diferencias que existen entre la población de la costa y de la cordillera. Los intereses son distintos, de hecho los mal llamados vecinos del interior, sienten que si bien la separación no es física, el hecho que los recursos y todo lo que hace se concentre en el borde costero, demuestra que a nadie le interesa lo que pasa desde la mitad hasta el límite con Argentina.

Sin duda, que la expansión de División Andina sería la principal arma para demostrar la capacidad productiva y de generación de riquezas del Valle de Aconcagua, además del aporte que entrega la actividad agrícola.

Según los datos del último Censo, sólo San Felipe y Los Andes suman en total el 14 por ciento de la población total de la región, pero también no se ha establecido cuál será la división real que habrá y que provincias se incluirán en uno y otro territorio.

Flores, en ese sentido, entregó una señal real en este transitar para transformarse en región, ya que el retraso para iniciar este trabajo se debe a la falta de recursos y no de voluntad política.

Esto porque hay contratar estudios externos para definir la viabilidad de la propuesta, ya que con el personal que tienen la subsecretaria no es suficiente, considerando que también se trabaja en la posible creación de la Región de Ñuble.

Dentro de todo este análisis, existe un punto en el que concordamos con los senadores de la circunscripción, los análisis deben ser lo más real posibles, todo para evitar que una nueva región no se transforme en un zapato chino como ocurrió con Arica-Parinacota, generando una adecuada asignación de recursos.

Ojala que, esta ocasión, se avance no sólo en las palabras impresionantes detrás de los discursos políticos, sino en obtener datos reales que avalen si es posible o no la autonomía de Aconcagua.



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