EL Observador

16:13 hrs. Lunes 22 de abril de 2013 Juan José López Azcárate

La ley de las compensaciones

Pareciera estar escrito y con firme letra de molde, que en el "gran tema"de la vida, aquel capítulo dedicado al "destino personal", ese que siempre aparece cargado con alto grado de incertidumbre, ese que ansiosamente y cada cual, con disímiles formas o maneras tratamos inútilmente de avizorar, poseyera en definitiva, su propio "código de regulación".

Seis décadas de existencia quilpueína, me han permitido captar esta percepción, a la cual he decidido bautizar como "ley de las compensaciones".

El citado parecer aflora tras ir acudiendo a mi memoria, dispares ejemplos de compensaciones, algunos de los cuales hoy comparto.

De antemano sí he de precisar, que esta "ley compensatoria", al igual que muchas otras existentes, es aplicable para una inmensa mayoría, aunque desde ya comienzo a imaginar que no alcanzará para el total de los mortales, como en justicia divina, debiera acontecer.

A manera de ejemplos, puedo entre otros, citar casos tales como:
Mentes brillantes acompañadas sólo de belleza interior.
Deportistas notables, pero sin conciencia para el necesario estudio.
Personas pobres en dinero pero ricas en alma y corazón.
Ricos, muy ricos pero carentes de amor y felicidad.
Personajes destacados acompañados de algún drama familiar.

Y cuando pareciera que el referido "código" estuviera por hacerse trizas, echando por tierra lo señalado, esto es, cuando vemos surgir en algunos destinos "una ayuda adicional" con rasgos de herencia, golpe de suerte o buena fortuna, es de común ocurrencia que así, como desde la sombra y de sopetón aparezca esa pérdida que de tan rápido accionar, a duras penas nos permite recordar lo efímero que resultó esa esperanzadora situación.

Para lo anterior y a modo de conformidad, quizá sea necesario agregar que aparentemente en la mayoría de los casos, "aquella ayuda" no contemplada en los registros normales, pudiera haber llegado para aquellos mortales a quienes el divino hacedor si bien les proveyera de fuertes molares, claramente que éstos estuvieron insertos en débiles quijadas.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.