EL Observador

17:00 hrs. Viernes 12 de abril de 2013 Eduardo Reyes Frías

Expansión minera en debate público

La inversión de seis mil 800 millones de dólares que implica la expansión de Andina para convertirse en la mina de rajo abierto más grande del mundo reforzará la participación de Chile en el comercio global de metales. Se espera producir 600 mil toneladas anuales de cobre fino. Por lo mismo, la responsabilidad nacional de Codelco y del Ministerio de Medio Ambiente debiera evitar las omisiones y los errores que han registrado numerosos proyectos de desarrollo en nuestro país. Entre los casos cercanos, un Acuerdo de Producción Limpia recién está subsanando 45 años de contaminación industrial en Quintero y Puchuncaví.

Frente a este panorama y dentro del plazo legal de consultas sobre Andina 244, los ajustes críticos que formulan varios alcaldes y organizaciones sociales responden a la generación de impactos negativos que reconoce el Estudio Ambiental suscrito por Codelco, aplicable a diez comunas de la Quinta Región y tres de la Zona Metropolitana. Es obvio que la cercanía del enclave minero respecto a Santiago, 45 km, tiene mayor resonancia política.

Durante la construcción, estimada en seis años, el proyecto identifica impactos en los recursos hídricos, calidad del aire, vías de transporte, pérdida de suelo natural y diversos elementos ambientales. Se adelanta que disminuirán en la operación del proyecto; sin embargo, subsistirán contaminantes atmosféricos, variaciones del aporte hídrico y "afectación a la calidad de vida de las personas".

En consecuencia, se plantean salvaguardias locales. Es así como el municipio de La Calera pidió formalmente que tres kilómetros del transporte ferroviario de los cargamentos de cobre debieran ser por vía subterránea para reducir los trastornos y peligros en cruces urbanos, los cuales aumentarían a 13 veces diarias. En prevención similar ante el futuro "tren del cobre", desde Los Andes a Quintero, se han pronunciado los alcaldes de La Cruz, Nogales, Hijuelas y Quillota. No basta mitigar el ruido ferroviario.

Además, el alcalde de Puchuncaví, Hugo Rojas, rechazó de plano el proyecto en vista de que omite las condiciones de acopio y embarque de los despachos de cobre por vía del puerto de Ventanas. Tampoco se asume que los impactos contaminantes de la expansión minera se agregarán a la Zona Saturada del sector.

En la Región Metropolitana el alcalde de Lo Barnechea, comuna de 100 mil habitantes, se ha destacado por su crítica a la intervención de los glaciares cordilleranos. El proyecto de Andina admite impactos en los recursos hídricos, pero las mitigaciones y compensaciones son discutibles. Aparte de los efectos en los ríos de la zona afectada, incluyendo la Quinta Región, la intervención minera de los glaciares compromete la mayor reserva de agua dulce existente. El tema supera el ámbito nacional, en vista del calentamiento climático, cada vez más visible en el mundo.



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