EL Observador

11:08 hrs. Jueves 28 de marzo de 2013 Octavio Villatoro López

Una nueva cultura

El agua es considerada como un recurso renovable, cuyo uso no se veía limitado por el agotamiento. En la actualidad, dicha afirmación difiere bastante porque los pozos comienzan a secarse y el abastecimiento es escaso.

Los textos escolares hablan, precisamente, del "ciclo del agua" que, a través de la evaporación y la lluvia, se devuelve a sus fuentes para engrosar los ríos, lagos y acuíferos subterráneos.

Así se mantiene un equilibrio; pero el consumo aumentó, por distintos factores, entre ellos, una actitud poco responsable de uso y el crecimiento demográfico.

Como se señala en un informe de Naciones Unidas, de todas las crisis, ya sean sociales o de recursos naturales, la del agua es la que se encuentra en el corazón mismo de nuestra supervivencia y del planeta.

Pero no se trata sólo de las aguas subterráneas: se ha tomado tanta de los ríos que, en algunos casos, su caudal ha disminuido drásticamente y apenas llega a su desembocadura, lo cual acaba produciendo irreversibles alteraciones ecológicas.

Junto a este incremento explosivo del consumo del agua se produce una degradación de su calidad debido a los vertidos de residuos contaminantes (metales pesados, hidrocarburos, pesticidas, fertilizantes, entre otros), muy superior a las tasas o ritmos de asimilación de los ecosistemas naturales.

El problema del agua aparece así como un elemento central y su solución sólo puede concebirse como parte de una reorientación global del desarrollo tecno científico, educación ciudadana y medidas políticas correctas.

Lo que falta es una decisión responsable para llevar adelante los cambios necesarios, algo que exige impulsar la educación para la sostenibilidad y como parte de una nueva cultura del agua.

Esto a propósito de lo que planteó la ministra de Obras Públicas, Loreto Silva, sobre informes que indican que la sequía ya no será un factor cíclico, sino que permanente a futuro, sobre todo hacia la zona norte.

La pregunta es: ¿si saben los comportamientos probables, por qué no se adoptaron medidas mucho antes? Llama la atención que hoy se abogue por proyectos que no sólo aseguren el agua, sino que también permitan que ni una gota se pierda.

La sequía no es nueva, la enfrentamos en más de una ocasión. La realidad también nos indica que desde hace años conocemos cómo esto afecta a cada provincia y su comportamiento frente a la falta de agua no es nuevo y nadie debería sorprenderse. Con todos estos antecedentes valiosos, ¿por qué hoy tiene más importancia que antes?



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