EL Observador

20:18 hrs. Viernes 08 de marzo de 2013 Natalia Chinchón Zurita

¿Para qué sirve la escuela?

Ya comenzado el nuevo año escolar, cabe preguntarse para qué sirve la escuela, el discurso nos dirá que sirve para que lleguemos a "ser alguien en la vida", otros dirán que es el segundo agente socializador más importante y así una serie de argumentos que demuestran que la escuela tiene una utilidad única e irrepetible en otro contexto.

Sin embargo, hoy nos vemos enfrentados a una crisis educativa histórica, y que se ha ido gestando precisamente en conjunto con los vaivenes de las épocas, así es que hoy por hoy enviamos a nuestros hijos a un colegio llena de contradicciones, tantas o más que las que vivimos nosotros cada día como padres.

El trabajo en nuestro siglo se ha precarizado de tal manera que el trasfondo academicista del "ser alguien en la vida" (profesional por supuesto) se ha ido cayendo a pedazos, incluso propiciando una nueva nomenclatura, la de los "cesantes ilustrados".

Por otro lado, si la escuela nos permite llegar a ser alguien en la vida, ¿por qué cada vez son más los jóvenes que deben pagar en los preuniversitarios para poder obtener un puntaje adecuado en la PSU y así llegar a la universidad?

Ahora bien, esto de ser el segundo agente socializador más importante ya está casi logrando el nivel de mito, puesto que quien hoy socializa no es ni la familia ni la escuela, sino los medios.

El café es marrón y el antiguo volantín hoy es cometa, Doki se ha transformado en un gran educador de párvulos y en el mejor niñero y a pesar de todo estos avances en el vocabulario de los niños y niñas, en la mayoría de las escuelas se sigue enseñando y repitiendo el "mi mamá me mima", lo cual deja totalmente descontextualizado el conocimiento que tienen nuestros niños hoy gracias al avance de la tecnología y el desconcierto de los adultos frente a esto.

Siento que el modelo educativo tal y como lo conocemos debe modificarse de manera radical, con el compromiso del Ministerio, de las universidades e institutos que imparten los pregrados de pedagogía.

No puede ser que el Ministerio promueva nuevas bases curriculares instaladas desde las habilidades y entregue nuevamente el silabario como texto de estudio, no puede ser que la escuela invoque a los discursos inclusivos y de aceptación de la diversidad cuando todos los niños deben ir vestidos iguales, no puede ser que los profesores repitan de memoria el modelo constructivista y en las salas de clases sigan replicando el conductismo y los aprendizajes memorísticos, no puede ser que los papás dejen a sus hijos a las 7:45 am, hirviendo en fiebre y la escuela se deba hacer cargo.

Entonces ¿para qué sirve la escuela? Parece que para que ustedes y yo, podamos trabajar tranquilos.




Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.