EL Observador

19:12 hrs. Lunes 04 de marzo de 2013 Ítalo Salazar Passadore

Los vagones de la discordia

Un problema bastante grande pero que parece no llamar la atención de la gran parte de la ciudadanía local que utiliza el servicio del Metro para trasladarse desde las ciudades dormitorio (Quilpué, El Belloto, Villa Alemana y Peñablanca) hasta Valparaíso o Viña para asistir a sus respectivos trabajos, es el hecho de que la empresa de transporte público no disponga de una cantidad de vagones suficientes en cada viaje o tramo que el tren recorre.

El contratiempo principal que se suscita, radica en que el tren pasa lleno en cualquier horario, sea punta o no, debido a que siempre consta de solamente dos vagones, lo que para un supuesto transporte colectivo "Metropolitano" es irrisorio.

Si bien el pasaje tiene un valor bastante justo, no se explica el origen de esta situación. ¿Será muy caro para la empresa? ¿luz? ¿mantención? ¿guardias? ¿Cuál será el fundamento para hacer pasar esta incomodidad a cientos de usuarios que prefieren el Metro? Sin duda esta problemática terminará por alejar a los usuarios, tal como pasó con el transporte público de los buses, que debido a la mala atención y condiciones de viaje, arrojó su clientela a la preferencia del Metrotren.

Lamentablemente la esforzada gente que reside en nuestra zona debe pasar estos "aprietos" cada mañana y cada tarde-noche. Sencillamente no se explica la razón del fenómeno y la poca visión de la gerencia de Merval, que en vez de cuidar el alto nivel de preferencia del que gozan, parecen estar ahorrando "chauchas" dejando en el aparcadero de trenes ubicado en El Belloto, varios vagones que no se usan nunca y que perfectamente podrían servir para brindar un beneficio acorde al plan de locomoción colectiva de la Quinta Región.

Se adjunta a la problemática expuesta, el desacuerdo imperante por las expresiones artísticas dentro de los vagones. Ya desde el año pasado que los pasajeros del Metro de Valparaíso escuchan durante el recorrido una grabación que los insta a no dar dinero a cantantes ni a vendedores ambulantes que ocupan el transporte. Ello en el marco de una campaña de la empresa ferrocarrilera regional para desincentivar la entrega de donaciones a artistas ambulantes.

El nuevo mecanismo impulsado por Merval ha generando un problema para estos artistas que han hecho de sus pasadas por los vagones del tren una parte importante de su sustento económico, más allá de la traba que implica esquivar a los guardias con que cuenta el Metro y que tienen por principal misión evitar la presencia de los cantantes.

Por su parte, a la situación de los músicos al interior del Merval, la empresa le baja el perfil y defiende sus políticas ya que "los usuarios en general han manifestado su rechazo a ese tipo de manifestaciones y han expresado permanentemente su queja al respecto. En segundo término, la realización de esta clase de actividades complica la operación normal del servicio, ya que el tránsito de los pasajeros al interior de los carros así como el acceso a puertas, se ve interrumpido". Pero cabe preguntarse en realidad, si es éste el motivo principal de los atochamientos y vagones llenos de gente. Por otro lado, sin ánimos de ser pájaro de mal agüero, hay que ser preventivos en estos casos y no esperar que ocurra un accidente, pues las consecuencias pueden ser nefastas si los vagones van repletos.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.