EL Observador

11:36 hrs. Viernes 01 de marzo de 2013 Sixto Santana Vargas

Mis alumnos desordenados

Sixto Santana Vargas / Director Club de Leones Quilpué / Presidente Regional de la Federación del Comercio y Turismo

Normalmente los profesores recordamos situaciones significativas de nuestra actividad laboral por largos años. Para el suscrito este titulo es la vivencia más hermosa de mi vida profesional. Los Profesores Normalistas fuimos formados para cumplir distintas labores en nuestras respectivas escuelas; luego estas enseñanzas se reforzaban en los distintos cursos hasta llegar a los de directores y otras especialidades educacionales.

El diccionario define "desorden" como una situación de "confusión", de "desconcierto" , y efectivamente aquí se identifican mis alumnos desordenados. Ellos buscan una mano amiga que le aclare todas estas dudas y que lógicamente debiera ser su profesor jefe, su guía, su consejero, pero toda esta ayuda debe ser con cariño y afecto, para que el educando se dé cuenta que su profesor es un amigo y no un enemigo que a diario lo reprende, lo humilla y lo castiga con anotaciones, comunicaciones para el hogar y hasta lo suspende de clases.

Todo esto confunde a nuestros alumnos, ya que lo reprenden en su hogar, en el colegio y muchas veces en el entorno en que vive. Pero encuentra poco apoyo, poco afecto y todo esto le va formando una actitud y conducta de conflicto. Es por eso que la convivencia escolar no debe regirse sólo por normas que permitan al educador cumplir su rol de transmitir información.

Normalmente estos cursos desordenados son encasillados por los mismos educadores; a los alumnos desordenados se les entrega la peor sala del colegio, son privados de algunas garantías como asistencia a actos públicos en representación de su colegio, son privados de sus habilidades artísticas y deportivas, en muchos casos, para evitar que el colegio se desprestigie con algún acto de desorden.

He aquí una gran interrogante: ¿Hemos estudiado con seriedad el por qué un niño es desordenado e inquieto? Son muchas las causas, pero solo me detendré en dos o tres. Puede tener un problema visual, un problema auditivo, o ser demasiado inteligente. Me explicó: si tiene problemas visuales, no ve bien, por lo tanto, vive aislado. Lo mismo si tiene un problema auditivo, y si es inteligente, lógicamente que en la sala se aburre por captar rápidamente las materias. Normalmente el promedio de alumnos con problemas visuales en un curso común es de un 15 % y desde el punto de vista auditivo de un 3 a 4 %.

No olvidar por otro lado que un elemento fundamental en el tratamiento de estos alumnos desordenados son sus propios padres y apoderados. Con ellos viven, planifican sus actividades y ordenan su convivencia familiar. De aquí que el profesor debe trabajar con los apoderados, hacerlo en un ambiente de entendimiento y no de represión , saber escucharlos para que la información sea fidedigna, y finalmente, no olvidar que el profesor es el "espejo" donde se miran sus alumnos.

A mis colegas los invito a agotar los medios para ayudar a estos alumnos. No es una "enfermedad incurable", es sólo Voluntad y colaboración de la comunidad escolar y las autoridades educacionales, que deben valorar en forma especial a estos colegas que no son trasmisores de información, sino actores de cambios fundamentales en el ser humano. Un recuerdo especial a mis alumnos desordenados, que hoy son mujeres y hombres útiles a la sociedad en los distintos trabajos que desarrollan.



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