EL Observador

12:01 hrs. Martes 06 de septiembre de 2011 Carolina Rodríguez Cobo

Haz el bien sin mirar a quien

Existe un conocido refrán que dice "Haz el bien sin mirar a quien", el cual podríamos definir como emprender buenas acciones no sólo por el beneficio que podamos obtener, sino por la satisfacción moral que nos da el hacerlas.

En estos tiempos, donde todo transcurre de manera rápida, y las relaciones muchas veces se forjan desde una mirada carente de cordialidad, ocurren historias como ésta, que nos hacen devolver la fe en el ser humano.

Cuando don Audilio Ugalde, chofer de la micro Quibus quien llevó al pequeño Fernando al hospital incluso conduciendo contra el tránsito, no lo hizo pensando en hacerse héroe, ni ganar una portada en el diario. Lo hizo porque su sentido de padre y ser humano que se conmueve ante el sufrimiento de un niño enfermo, fue más fuerte.

Si bien es cierto su proeza fue arriesgada, fue bien comprendida por los pasajeros de la máquina que a esa hora viajaban en el medio de transporte quienes no condenaron su audacia. Al contrario, se mostraron comprensivos ante su acción.

Muchas veces buscamos demonizar a los conductores de la locomoción colectiva, dejándolos como unos verdaderos ogros al volante, sin advertir que tras este trabajo demandante existe un ser humano con cualidades y defectos, como somos todos los seres humanos. Hechos como la acción del señor Ugalde, nos demuestran que son personas con bastante sentido común, pues su día a día, los hace conocedores de muchas situaciones, que muchas veces ponen a prueba su condición de seres humanos.

Este caso también nos habla de la importancia de agradecer cuando somos favorecidos por una buena acción. Así lo hizo Guillermina, la madre del pequeño Fernando, quien no dudó en acercarse a nuestra Redacción para manifestarle sus públicos agradecimientos al conductor que con su osada acción devolvió la tranquilidad a toda su familia.

Necesitamos de más Audilios y más Guillerminas. De más personas que estén dispuestas a sacrificarse por los otros no importando situaciones personales y de quienes sepan reconocer las buenas acciones.

Casos como los relatados anteriormente, son un aporte a una sociedad más gregaria, justa, cordial, que busca dejar de lado ese individualismo inerte, que a veces cultivamos por ganar en aspectos materiales y no nos ayudan a apreciar las cosas que son realmente importantes y que llenan nuestra alma.



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