EL Observador

11:14 hrs. Miércoles 13 de febrero de 2013 Sabrina Arroyo Weckesser

Menos de un mes para el comienzo de clases...

El mes de febrero para muchas familias marca el comienzo de unas lindas vacaciones y para otras el final de ellas, y es que pronto comenzarán las clases... Mañanas ajetreadas, llantos de "no quiero ir" y otras varias excusas más.

Después de caminar por el centro y ver en los comercios y las tiendas las vidrieras colmadas de juguetes de Navidad, a finales de enero todo Quillota se vistió de escolar. Así es, no dieron ni un respiro, ya que a la mitad del mes de enero, los uniformes, las cotonas y los delantales ya estaban colgados en las vitrinas de negocios y supermercados.

Los precios de la ropa y los útiles escolares no son menor detalle a la hora de pensar en qué es lo que se hará. Algunos hasta sacrificaron algunos días de vacaciones para poder comprar todo lo que el pequeño necesita, o mejor dicho, lo que el niño quiere, ya que la mayoría de las veces no se compra lo necesario, sino aquellas cosas que los chicos eligen.

Además de eso hay que hacer la suma del resto de los gastos, como por ejemplo, el furgón escolar y las colaciones.

Para aquellos que no son muy pretenciosos a la hora de comprar las cosas para el colegio, como mochilas y estuches, las ferias de la zona han preparado un gran surtido, que al igual que en el resto de los comercios puede encontrarse desde la tercera semana del mes de enero.

Sin duda, los más caro de esta temporada son las mochilas y los zapatos, especialmente estos últimos, por lo que muchos padres decidieron empezar a recorrer con extenso tiempo de anticipación, de manera de poder encontrar en el comercio algo que sea cómodo para sus hijos y también para sus bolsillos.

Ni hablar cuando el gasto se multiplica en dos o más. No queda otra para muchos padres que endeudarse o simplemente pedir a los hijos el favor de que usen lo que su hermano dejó el año pasado, situación que a veces es difícil porque los niños ya no son como antes, ahora exigen marcas, monitos y colores.

Así es que no quedará otra opción que armarse de paciencia ante los pedidos de los hijos, tratar de dar con los gustos que sea posible y hacer entender que cuando no se puede, no se puede. Además, aprovechar estos días en que las vidrieras de los comercios de Quillota ofrecen ofertas y claro, no esperar a último momento, cuando las tiendas estén abarrotadas de otras personas que tampoco se acordaron de hacer las compras antes. Hay que evitar pasos malos ratos con esa gente enojada porque no consigue lo que quieres y recordar que todavía queda más de un mes de verano por disfrutar.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.