EL Observador

11:05 hrs. Lunes 31 de diciembre de 2012 Nolasco Morales Morales

Rumbo a La Moneda

Solo meses nos separan de una nueva campaña. En el mejor de los casos, al margen de las descalificaciones, del ensuciamiento de la ciudad, y de otras cosas acompañan estos períodos, se podrá escuchar muy tímidamente hablar de los programas, entre ellos el tema educacional.

Es entendible que en países con fuertes sistemas presidencialistas como Chile, la contienda por La Moneda concentre la mayor parte de las miradas, sin dejar de lado la carrera al Parlamento que define la composición de la Cámara de Diputados.

En esta ocasión se elegirá la totalidad de los 120 diputados correspondientes a los 60 distritos que componen el país. En el caso de los senadores, serán elegidos 18, correspondientes a Antofagasta, Coquimbo, O´Higgins, Biobío, Los Lagos, Magallanes y Metropolitana de Santiago.

Cada coalición presentará su programa final y su plan de gobierno después de pasar por primarias internas de cada partido, que se llevarán a cabo el 30 de junio y en donde competirán caras conocidas.

En el caso de la derecha gobernante, Allamand y Golborne ya se están aporreando entre líneas. El ex ministro de Defensa pone el acento en la necesidad de gobernar con las "ideas" de la centro-derecha y destaca su temprana experiencia en las lides políticas. El ex ministro de Minería y Energía enfatiza la necesidad de renovar los liderazgos y reivindica su paso por el sector privado, además de destacar sus orígenes en Maipú y su paso por el Instituto Nacional como claves de su trayectoria.

Pero creo que la suerte está echada, cualquiera sea el candidato de la centro-derecha, todo dice que se verá las caras con la ex presidenta Michelle Bachelet que está muy alta en las encuestas sin decir ni pío hasta el momento. Varios más corren por afuera, pero les faltará recorrido para llegar a la meta, a pesar que uno pinta para bueno por sus ideas, pero que aún no tiene su turno.

Lo malo es que podrán surgir muchos planes de gobierno, que por supuesto no se cumplirán nunca porque no existen las condiciones necesarias ante el poder económico o bien no se tiene la voluntad política real para lograr lo prometido. Eso, en términos claros y llanos, se llama demagogia y tiene en su base el engaño. Pero aun cuando se concediera el beneficio de la duda a lo anterior, es imposible delinear un programa o un plan sin tener antes una clara idea de lo que se busca, una idea de sociedad, en nuestro caso, una idea de Nación si se quiere.

Sin esa visión no es posible ni pensable, formular un programa. No un programa sino una idea, un pensamiento, un concepto, una guía que nos lleva a un mañana mejor a todos.
Llegará nuevamente el momento en que nos preguntaremos, como siempre, si todo cambiará al votar por él, ella o por aquel, si será suficiente para que los ciudadanos se tomen la molestia de asistir a las urnas o si nuevamente quedarán desencantados, como lo hicieron en octubre pasado en las municipales.



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