EL Observador

18:25 hrs. Viernes 14 de diciembre de 2012 Octavio Villatoro López

La basura: un cuento viejo

Repaso en mi mente desde cuando escucho tantos proyectos que se van a concretar en Aconcagua. Cuántas autoridades, regionales y locales, han dicho que son importante en el desarrollo de la zona, fundamentales para la expansión de la agricultura o dirigidos a fortalecer el turismo, actividad tan esquiva por estos lados.

Lo anterior, lo resumo a propósito de la preocupación esbozada esta semana sobre el cierre del vertedero La Hormiga. La discusión tiene su génesis hace cuatro años y quizá sea más en el tiempo, pero no hay nadie que lo recuerde.

Es impresionante la cantidad de documentación que existe al respecto, informes, proyectos, evaluaciones y un sinfín de argumentos para buscar una alternativa, ni estimar cuanto se ha gastado en recursos para desarrollar cada propuesta.

Lo que llama la atención es que todos coinciden en lo mismo y es que nadie descarta el proyecto de Gea, todo lo contrario es una opción validad, incluso si se mide por los costos que ellos implica.

Ahora por qué no se avanzó nunca en ese norte, esa es la gran duda que existe, sobre todo porque el proyecto de relleno sanitario siempre ha estado ahí.

La razón por la que esta alternativa no cae en el tacho de la basura pasa por el impacto que encierra el proyecto en sí. Las rutas de los camiones transportando desechos está internalizada por la comunidad, los horarios también, eso no quiere decir que lo acepten, pero ya lo asimilan como un mal necesario.

Claro que para algunos, a pesar de los años, siguen encontrando que es molesto enfrentarse con los líquidos percolados que caen a la calle, alguna que otra bolsa de basura que se desprendió desde el interior del camión o los perros que le hacen guardia a su transporte favorito. Estamos claro que cosas por qué reclamar siempre habrá.

Mi pregunta es si los alcaldes dimensionan lo que significa tener que enviar cientos de toneladas de basura fuera de Aconcagua, independiente del costo económico que representa, ya que esto significa nuevas rutas que usarán los camiones, deberán tener medidas distintas de transporte para evitar que la basura deje su huella y ¿qué pasa con los municipios que deberán molestar a otras comunas para llevar sus desechos?

Por ejemplo, Putaendo o Santa María, que tendrán que atravesar por San Felipe, luego por Rinconada o Panquehue para llevar sus basuras a los rellenos sanitarios de Santiago, quienes asumen este impacto, lamentablemente, somos todos.

Esto sólo reafirma la indecisión que siempre ha existido, de seguro habrá prórroga para no cerrar el actual vertedero, por lo que dure y cuando se acerque el plazo fatal estaremos discutiendo sobre los mismo.

Lamentablemente, esto mismo ocurre con un embalse que regule las aguas del río Aconcagua, porque nos acordamos cuando hay sequía; la necesidad de mejorar las vías estructurales, hoy con un Ruta 60 Ch a medias, es una reflexión cuando suceden accidentes fatales y muchos proyectos turísticos que no han conseguido el objetivo de reencantar a más personas de las que ya visitan Aconcagua.



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