EL Observador

16:14 hrs. Martes 11 de diciembre de 2012 Eduardo Caballero Valdés

Plantas piloto en el desarrollo de alimentos procesados

Chile posee ventajas como potencia alimentaria, pero debemos considerar que somos un país exportador de productos primarios, o sea, de alimentos sin procesar, lo que nos aleja considerablemente de ser una potencia alimentaria. Luego, es claro que Chile debe enfocarse en la adición de valor agregado a sus productos primarios, es decir, en la elaboración de productos procesados, los que en la actualidad sólo alcanzan aproximadamente el 16% de los productos alimenticios que se exportan. Entonces, la tarea es aumentar el desarrollo de estos productos, que dentro de lo posible también otorguen funcionalidad al consumidor y que a su vez puedan maximizar las ganancias de las empresas que los desarrollan.

Pese a lo anterior, no existen muchas empresas que cuenten con departamentos de investigación y desarrollo en esta línea. Por tal motivo, existen entidades como el Centro Regional de Estudios en Alimentos Saludables (CREAS), que articula los vínculos del conocimiento científico y tecnológico generado en universidades con las necesidades de las empresas.

En CREAS hemos visto que para articular y validar de mejor forma la aplicación de los avances científicos es crucial la implementación de una planta piloto, que consiste básicamente en el paso intermedio entre lo realizado en un laboratorio y una planta industrial. Las ventajas que representa son diversas: se trabaja con equipos similares a los utilizados en la industria en cuanto a su operación y rendimientos; permiten validar metodologías de operación que no pueden validarse a nivel de laboratorio; la planta industrial no debe ser detenida para realizar las pruebas, ahorrando tiempo y dinero; requiere pequeños volúmenes de materia prima; y se pueden realizar cambios de manera rápida en las condiciones de operación.

En este contexto, CREAS pronto tendrá una planta piloto diseñada para la elaboración de productos procesados, con equipos que pueden dar como resultado tanto un producto final como un ingrediente funcional. Ello beneficiará a empresas que deseen dar el paso hacia el procesamiento de sus materias primas, como podrían ser los productores de palta o chirimoya de las provincias de Quillota y Petorca, ideando un producto basado en sus materias primas, con mayor valor agregado; abriendo la posibilidad de desarrollar nuevos e innovadores procesos con menor costo y riesgo tecnológico.

En resumen, para poder literalmente "sacarle el jugo" a nuestros recursos hortofrutícolas -los que actualmente gozan de gran prestigio de calidad en el extranjero- se puede optar por la elaboración de productos que contengan esa calidad en un formato con mayor valor agregado, para así emprender y generar nuevos e innovadores negocios.



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