EL Observador

11:49 hrs. Viernes 07 de diciembre de 2012 Ítalo Salazar Passadore

Reflexiones de ventana del transporte público

En la época cuando estudiaba para ser periodista, me tocó viajar mucho desde Villa Alemana a Valparaíso y teniendo en cuenta que pasaba cerca de tres horas en el transporte público y que la nueva forma de reflexión se encuentra en las ventanas de los buses, siempre terminaba pensando cómo mejorar la calidad de la locomoción colectiva en medio de esos interminables trayectos de ida y vuelta por el troncal. La atención, los precios, los recorridos, el trato, las demoras y los atochamientos, entre otros, son los factores que más inciden en la disconformidad generalizada que existe respecto al tema.

Ahora que han pasado algunos años y por mi trabajo debo invertir la ruta y venir desde Valparaíso a la Provincia de Marga Marga, sigo preguntándome lo mismo. Más tiempo de reflexión de ventana aún.

Como toda persona también tengo vida nocturna y mi recorrido es el mismo. Debido al nulo control por parte de Carabineros y ya que nadie se encarga de fiscalizar los buses y colectivos que transitan de noche, la situación se ha salido un poco de manos y la verdad es que ya no es seguro viajar ni siquiera en colectivo.

El consumo de cocaína por parte de algunos conductores es evidente y si bien nunca he tenido la intención de inmiscuirme en las vidas ajenas, creo que la situación es preocupante, pues en más de una ocasión he estado a punto de sufrir un accidente debido a la desconcentración del conductor y las altas velocidades alcanzadas, mezcladas a una supuesta competencia por sumar pasajeros que en realidad no tiene mucho sentido.

De hecho la última vez que viajé de Quilpué a Valparaíso en la noche, tomé un colectivo en el paradero de Telefónica y a la cuadra siguiente le tuve que pedir que me dejara en ese mismo lugar al instante. Nunca había acelerado tanto en un auto en tan solo media cuadra. Y teniendo en cuenta que uno de mis mejores amigos falleció hace unos días en un accidente de tránsito de similares características, tranquilamente y muy molesto le dije al conductor que se pagara el pasaje y que le fuera bien. Con esa soberbia estúpida de quien sabe que está actuando mal, pero piensa que es muy vivo; él solamente sonrió. ¿Seguirá sonriendo si algún día su irresponsabilidad le cause discapacidad o la muerte a alguien?



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