EL Observador

12:21 hrs. Viernes 30 de noviembre de 2012 Patricio Serey

Teletón, hipnosis, y lo que no se vio en estudio sobre discapacidad

Patricio Serey / Reportero

Uno de mis primeros signos de razonamiento independiente lo asocio al día en que me negué a cooperar con la Teletón. Era chico, y aun no existían redes sociales que extendieran el abanico de teorías conspirativas sobre quien o quienes se quedaban con este u otro porcentaje de la torta millonaria de la "gran cruzada"; la causa era hermosa, necesaria y casi ineludible. Mi reacción era básica, me negaba dejarme arrastrar por el estado emocional, casi hipnótico, en que quedaba luego de ver la penosa historia del niño símbolo de turno, por esa dudosa lágrima en la garganta. Algo en mi interior me decía que eso no representaba íntegramente la historia de aquel chico, que esa era una visión parcial torcida por algún publicista, y que solo querían manipular mi cabecita para que soltara la luca, o ?cateteara? a los viejos para comprar el helado, el aceite, o el fideo solidario. Nunca me cuestioné otra razón en aquel enrarecido tiempo.

Dar hoy más motivos de por qué me trae sin cuidado esta campaña sería redundar. Por otro lado a quien le importa, y extenderme en el cómo hoy practico la "solidaridad" sería de roto. Si alguien se hace más o menos rico, y que si de pasada ayuda a niños discapacitados ignorados por el Estado -que de paso no cumple la garantía constitucional de derecho a la salud para todos-, y si eso además alivia por algunas horas conciencias, ni modo. Yo, eso sí, no juego, a riego que se cumpla la maldición de las madres a escépticos como yo: "No te vaya a pasar a ti".

Pero sí me pregunto otras cosas, o sea me las pregunto ahora, o más bien las asocio hoy a otras cosas que sí me traen curioso este último tiempo. Por ejemplo ¿de dónde sale tanto niño discapacitado? Un dato para la causa: Según el último estudio sobre discapacidad hecho por INE, en el año 2004, en la región (que no se escapa mucho del dato país) 1 de cada 7 personas del estrato "más pobre" de Chile sufría de algún tipo de discapacidad. La cifra disminuye en la "clase media" a 1 de cada 13 personas, y curiosamente en la "clase alta" del país baja favorablemente a solo 1 de cada "52" personas. Saque cuentas.

Queda claro, con el dato duro, que la discapacidad es un problema netamente social, pero relacionado con variables "invisibles", por falta de estudios formales, que determinan por qué las personas más pobres de este país son más propensas a este tipo de problemas. Aunque esas causas pueden establecerse por lógica a una mala política de salud pública, condiciones precarias de vida, trabajos riesgosos, entre muchas otras cosas, los detalles nadie los sabe.

Este no es un dato menor y ha sido planteado en publicaciones serias por agrupaciones de discapacitados críticos de la fundación que, según Luis Vera Fuente-Alba -del Colectivo "Palos de Ciegos"-, "apela más a la emocionalidad, a la lástima, que a la conciencia", eclipsando con esto el transfondo y las ramificaciones del problema, de los que finalmente nadie se hace cargo.

Estos mismos datos hablan de que en la región existen casi 140 mil personas con algún tipo de discapacidad, correspondiente al 8,5% de la población, de los cuales, a la fecha, casi un 14% eran menores de 29 años. Pero lo importante es lo que ?no? mide este censo, como por ejemplo cuales son los factores más frecuentes que originan dichas discapacidades, con el fin de trabajar sobre ellos para disminuir cifras futuras; qué % corresponden a personas que sufren males congénitos relacionados con la exposición a pesticidas, o contaminación por deshechos mineros, entre otros, pensando en una realidad más cercana, aconcagüina. Es la gran tarea pendiente. A ver cuándo se le pone "corazón" a esta parte del problema ¿Quién pondrá los recursos para la investigación: alguna universidad, el Estado, la empresa privada, la Teletón?



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