EL Observador

10:18 hrs. Martes 27 de noviembre de 2012 Víctor Delgado Espinoza

Abuso de niños o nuestra responsabilidad de amar

En el tapete de la noticia estuvo el Día de la No Violencia contra los Niños, donde menores de jardines infantiles con sus tías y padres marcharon con pancartas y cánticos pidiendo que esta horrible práctica se borre de una vez por todas de nuestra sociedad.

Por lo menos estuvo una semana en noticiarios y matinales de nuestra televisión el descubrimiento de una red de prostitución infantil, en la cual varios de los "respetables" se dedicaban a gastar dinero en mantener relaciones sexuales con niñas vulnerables, las que eran reclutadas y ofrecidas como carne fresca a dichas mentes por proxenetas sin escrúpulos.

Sentí mucha lástima por Guido Vallejos, involucrado en esta red y creador de Barrabases Fútbol Club, cómic clásico de nuestro país que me ayudó de sobremanera a entender el fútbol, deporte que, según mi visión, no tiene comparación. Creo que desilusión es la palabra. Sus jugadores son niños sanos, disciplinados, con Mr. Pipa como entrenador, quien jamás habría permitido un "Bautizazo", menos que alguien abusara sexualmente de sus "pupilos". El DT "Pelado" debe estar enfadado con su creador, quien hasta ahora tenía más poder que la misma ANFP.

Por otra parte, en un establecimiento educacional de Quillota se generó un escándalo porque un profesor recomendó a sus alumnos, menores de 18 años en su mayoría, un video de fuerte contenido sexual. "El Zombie Gay" era el título según los medios de prensa. Reconozco que en un principio me dio mucha risa, pero una vez visto parte del contenido, quedé de una pieza. No por temas de opción sexual de uno u otro, tampoco porque sea pacato; sino porque es demasiada responsabilidad entregar a niños y jóvenes, referentes que no pueden ser recibidos por todos como algo normal.

Continúan saliendo al aire noticias de redes de pedofilia, grupos organizados en el underground y con una buena cantidad de adeptos. Continúan mostrando niños perdidos por la droga, utilizados como soldados por los narcos.

En resumen, es el abuso de la inocencia plena.

Soy padre de Clemente, un niño de 3 años del cual estoy enamorado. Me brindó la oportunidad de conocer la paternidad y las responsabilidades que ello conlleva. Me dio el pase para crecer en el amor, en el compromiso, en los desafíos y en mantener la convicción de que debemos luchar por un mundo mejor para todos los niños.

Entonces cuando veo todas las anteriores aberraciones del ser humano, me pregunto angustiado ¿Dónde está el compromiso de cada uno, el amor al prójimo, el respeto por la especie, la libertad de entregarles libertad para ser felices y no frustraciones?

No es tema de autoridades, ni de religiones, ni de los medios de comunicación. Somos padres y ellos dependen de nosotros, de nuestro cuidado.

Espero de corazón, que de a poco comprendamos la responsabilidad de amarlos.



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