EL Observador

11:44 hrs. Viernes 23 de noviembre de 2012 Dr. Alexander Neaman

Construyendo entre todos mundo integral

La naturaleza de cada persona es la preocupación por sí misma. Incluso para mover la mano de un lugar al otro, se requiere energía, que puede aparecer sólo si con este movimiento consigue algún provecho para ella. En esencia, toda la vida consiste en cómo lograr un máximo deleite con un mínimo esfuerzo.

No obstante, en el mundo no puede existir sólo una fuerza, siempre hay dos: recepción y otorgamiento (por ejemplo, calor y frio; día y noche, etc.). Incluso cuando predomina la fuerza de recepción, puedo estar dispuesto a otorgar un poco, para recibir más. En el siglo XX, la predominancia de la fuerza de recepción creció en forma exacerbada. Esto generó distanciamiento entre las personas, lo que a su vez conllevó a la crisis social que hoy en día se expresa en diferentes ámbitos: ecología, economía, familia, educación. ¡Mi deseo de recibir creció tanto que ni siquiera estoy dispuesto otorgar un poco a otros, para recibir provecho! ¡Quiero recibir todo para mí!

La fuerza de otorgamiento significa la fuerza de conexión. Sin ésta no puedo mantener relaciones personales en la sociedad. ¡La fuerza de otorgamiento es la única cosa que nos falta! El truco es que podemos recibir esta fuerza sólo a través de la construcción de un buen entorno. ¡No existe tal entorno entre nosotros; tenemos que construirlo!

Tal como lo demuestra el famoso experimento sobre la comformidad (http://www.youtube.com/watch?v=rFVLyYDWbzY), somos criaturas muy sociales y nos preocupa mucho lo que la gente alrededor está pensando. Por eso, nos ajustaremos a lo que haga la sociedad.

Ahora imaginen una sociedad que alaba el altruismo y otorgamiento, por un lado, y menosprecia el interés personal, por otro. Para no perder la autoestima y el respeto, la persona hará lo que la sociedad valora. Puede parecer contradictorio, pero la persona comenzará a valorar la fuerza de otorgamiento justamente debido a que la preocupación por sí misma sería mal visto por los demás. Un entorno así puede hacer con la persona lo que quiere. El entorno actúa en el nivel humano y es más poderoso que la naturaleza del hombre, que actúa a nivel animal.
La crisis que vivimos hoy en día nos obliga a cambiar el foco de nuestras relaciones desde la competencia hacia la responsabilidad y consideración mutua. Para lograrlo, se requiere construir un nuevo sistema de educación, que afectará a cada persona, la sociedad, la nación, y a todos los países, hasta que todos recibirán explicación de cómo vivir en paz en una casa, nuestra casa, como una gran familia global. Gracias al buen entorno, todos seremos felices en este mundo global. Cada uno podrá decir: "Todo el mundo se relaciona de buena manera conmigo y me trae sólo el bien. Todos se preocupan de mí y yo me preocupo de todos".



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.