EL Observador

10:25 hrs. Viernes 09 de noviembre de 2012 Natalia Chinchón Zurita

Padres y escuela: una relación imaginaria

La relación entre padres y escuela ha pasado por las mismas etapas históricas que la propia escuela. Pareciera que hace algunos años estaba clara la función de cada cual y eso permitía que la comunicación fuese un poco más expedita, aunque también estrictamente necesaria, los padres no requerían constantes entrevistas con el profesor y este no convocaba frecuentemente a citas extraordinarias a los padres. Los padres apoyaban la labor docente pues la palabra del maestro era la representación del conocimiento y la personificación del saber. Eran los maestros los ilustrados, por lo tanto cuestionarlos era poner en duda una verdad, que los padres probablemente por tener menor instrucción o simplemente por respeto y agradecimiento a los formadores de sus hijos, no eran capaces de problematizar.

Podemos interrogarnos sobre que ha ocurrido en estos años con esta armónica reciprocidad educativa, quizás podemos al menos sospechar de algunos elementos, entre ellos los años de escolaridad de los padres, el acceso al conocimiento que permite Internet, la escasa valoración de la figura docente, la inversión de roles de autoridad, entre otros factores, así podemos observar padres que giran en torno a la función de apoderados, envían comunicaciones a los maestros informando del dolor de guata que le impedirá al niño rendir la prueba fijada; que una compañerita le hizo "bullying" a su hija porque le dijo que su pelo era feo y otras con un certificado neurológico de déficit atencional, así que por favor, a mi hijo lo sienta adelante bien cerquita suyo, como si hubiesen salas horizontales para colocar a la mitad del curso diagnosticado cerca del profesor.

Lo problemático surge cuando es el profesor, el que también convoca periódicamente a los padres y muchas veces no con fines pedagógicos, sino que para instalar temas valóricos, de comportamiento e incluso de crianza, como factores mucho más preponderantes en el proceso de enseñanza - aprendizaje de los niños o niñas que lo que ocurre al interior del aula. Así es importante establecer compromisos en los cuales usted mamá o usted papá debe ?criar bien? para que así pueda lograr los objetivos de aprendizaje señalados en el programa de estudio.

¿En qué momento los roles se invirtieron? ¿En qué momento los profesores tomaron el derecho de enseñar a criar a los niños y los padres se creyeron con el poder de decidir sobre temas instruccionales? Creo que en esto hemos colaborado los profesionales de apoyo, médicos, neurólogos, psicólogos, que hemos buscado elementos biomédicos y psicosociales para confundir las responsabilidades de cada uno de los agentes educativos, padres, profesores y estudiantes. Hoy más que nunca necesitamos padres comprometidos, pero no entrometidos y profesores seguros de su función, la escuela requiere de una alianza efectiva con sus apoderados, pero ni padres pueden decidir el futuro de la escuela, ni profesores el futuro del hogar como condición para que los niños sean educados.



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