EL Observador

10:17 hrs. Jueves 25 de octubre de 2012 Paola Ríos Gozalvo

Ley de maltrato animal: un paso, pero no una solución

El pasado 2 de octubre se aprobó la nueva Ley de Maltrato Animal, en la cual por fin se especifica que la responsabilidad de las esterilizaciones de los perros vagos es, netamente, del Servicio de Salud, mientras que la existencia de los animales mismos responde a los municipios, logrando diferenciar legalmente a los perros vagabundos y los callejeros.

Esta es una de las principales virtudes de la nueva ley, pues entendemos al callejero como un can que posee un dueño, pero que igualmente vive en la calle, a diferencia de los vagabundos que se encuentran absolutamente abandonados. Es decir, a partir de esta premisa el tener un perro propio, pero viviendo en la calle sí es un tipo de maltrato animal. Una medida que considero muy buena, en especial porque al fin se dejará de manifiesto que si una persona se considera ante la ley como un maltratador animal, nunca más podrá volver a tener a una mascota bajo su cuidado.

Esta excelente acción nos deja al nivel de los estándares europeos y norteamericanos, en donde no es llegar y tener una mascota, hay que tenerlas con responsabilidad. Pues, si poseo una mascota, debo al menos alimentarla como corresponde y llevarla a un médico veterinario.

De alguna manera es una victoria para los veterinarios, porque otro aspecto que especifica la ley es la obligación de los criadores y albergues de contratar a un profesional del área a cargo de esta, con el fin de velar por la salud tanto de humanos como animales.

Pero no todo es perfecto en la nueva ley, porque al igual que en la anterior, hay un punto muy importante que no fue considerado y que pasa directamente por el gobierno. Se trata de la educación de los dueños.

Todos apuntan a los municipios por la falta de educación en relación al maltrato animal, sin embargo esto también es una responsabilidad del gobierno, pues el Servicio de Salud debe ser parte de la formación en los jardines infantiles, que son el lugar en donde se debe dar un primer paso para cambiar las cosas.

Esto mismo se potencia negativamente con el escaso valor que se les está dando a las multas, las cuales son realmente bajas. Una situación que no ayuda precisamente a crear conciencia, ya que si las multas fuesen más altas, la gente pensaría dos veces antes de maltratar a un animal.

Quizás para hacer una realidad la tenencia responsable de mascotas sea necesario crear una ley más estricta similar a la de la tolerancia cero, tal vez no en Quillota, pero sí en sectores como en Antofagasta, en donde están muriendo niños por epidemias y manadas de mascotas.



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