EL Observador

10:05 hrs. Viernes 12 de octubre de 2012 Sebastián Godoy Rivas

Patrimonio cultural en las alturas de Olmué

Los vestigios del pasado de una comunidad, presentes en la vida actual, se han transmitido de generación en generación, proyectando una herencia cultural hacia el futuro. Estos vestigios y herencias son los que constituyen el ?patrimonio cultural?. Dicho concepto estuvo muy presente en nuestra región con la declaración de sectores de Valparaíso como "Patrimonio de la humanidad" por la Unesco el año 2003. Esta declaración se fundamenta en la herencia cultural que implican tanto los elementos materiales (arquitectura inmuebles, ascensores, documentos, fotografías) como inmateriales (relatos, canciones, ferias de antigüedades, etc.) presentes en Valparaíso.

El patrimonio cultural en Olmué está presente en diversos sectores de la comuna, existen herencias inmuebles, fotografías, relatos orales, actividades campesinas, etc. En esta columna nos referiremos específicamente al patrimonio existente en el sector La Dormida.

La Dormida debe su nombre a la historia, que cuenta que Pedro de Valdivia durmió en aquel sector cuando viajaba de Santiago hacia Quintero. Esta historia nos permite identificar dos elementos patrimoniales: primero, el valor que tienen los "relatos orales", aquellas historias trasmitidas de generación en generación, que fortalecen la identidad local. La leyenda del nombre La Dormida todavía se puede oír entre adultos mayores y niños del sector. Segundo, por el sector de La Dormida hay vestigios que confirman el paso de un ramal del "Camino Real Español". Estos caminos fueron rutas oficiales de la Corona Española para el tránsito de personas y comercio. Una vez "descubierto" el nuevo continente, se utilizaron los caminos indígenas para colonizar; La Dormida fue paso originalmente indígena y posteriormente colonial para comunicar al Valle del Mapocho con los puertos de Quintero y Valparaíso.

El patrimonio existente es variado, la capilla de La Dormida con todas las imágenes, pinturas y artefactos religiosos de los siglos XIX y principios del XX, el patrimonio natural representado en los característicos bosques de Belloto del Norte, Peumo y Boldo, los Chaguales y la Palma Chilena. La construcción de "pircas" de piedra y los cantos populares de la señora María Arancibia de El Maqui, el refugio entre cerros realizado por Benjamín Vicuña Mackenna tras ser condenado a muerte en 1852 y muchos elementos patrimoniales más.

Es importante valorizar este patrimonio, tanto material como inmaterial, transmitiendo hacia las nuevas generaciones la historia y cultura de nuestra gente y nuestra tierra. El progreso debe tomar en cuenta estos elementos para que las comunidades puedan proyectar su futuro con mejoras sociales y de infraestructura, pero al mismo tiempo considerando su herencia cultural y social.



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