EL Observador

12:37 hrs. Martes 09 de octubre de 2012 Renato Achondo Pizarro

Mi ciudad

¿Cuál es mi ciudad, Quillota o Viña del Mar? Viví mi niñez y juventud en Quillota. Gocé la vida en familia junto a mis hermanos bajo la protección y el cariño de mis padres. Era una ciudad pequeña de construcciones antiguas, una plaza, dos cines, algunos colegios y el Estadio Municipal, donde jugaba San Luis. Todo quedaba cerca, nos movilizábamos a todas partes en bicicleta, las tardes de miércoles que no teníamos clases organizábamos paseos a los campos de los alrededores. Corrían los años 50 y 60, la gente de las parcelas llegaba a la ciudad en carretelas. El fundo de uno de mis compañeros de curso, quedaba a tres cuadras de mi casa que estaba en medio de la ciudad.

Fue lindo vivir mi niñez y primera juventud en Quillota, el campo y la ciudad eran uno solo. Los hijos de medieros, nosotros, hijos de funcionario público, los hijos de dueños de fundos y parcelas, íbamos todos al mismo colegio.

La necesidad de seguir mis hermanos y yo, estudios universitarios, obligó a mi familia a emigrar a Viña del Mar, la atravesaba un estero con varios puentes. Tenía mar, playas, muchos cines y la Calle Valparaíso con gran comercio, cafés y restaurantes. Fue un gran cambio, viajábamos desde Viña a la Universidad Católica en Valparaíso. Estudiábamos Construcción Civil e Ingeniería Eléctrica, que funcionaban en el subterráneo de la Casa Central. Todas las carreras que la universidad impartía estaban en un solo edificio, nos reuníamos todos en el casino cada recreo. Había menos gente y menos autos en las calles. Mucho menos gente en la universidad.

Me fui a vivir a Reñaca ya casado. Era solo un balneario con dos pequeños almacenes donde abastecerse. En los primeros años que allí viví (desde 1973) había que ir a hablar por teléfono en un pequeño hotel a un par de cuadras y la televisión se veía borrosa.

Hoy cuando han pasado ya casi 40 años de vivir en Reñaca no puedo decir que todo tiempo pasado fue mejor. Hoy tenemos de todo, canales de televisión de todo el mundo llegan a un aparato plano, nítido y enorme. No tenemos que ir a ninguna parte para comunicarnos por teléfono, lo llevamos siempre con nosotros y sirve para miles de cosas, además de hablar. La ciudad comienza a tener tacos. Tenemos una casa grande con jardín y piscina, que construimos para vivir con nuestras hijas. Ellas se casaron y se fueron, ya no están. La ciudad tiene malls, grandes restaurantes, clubes y casino de juegos, pero ya no nos gusta mucho salir y preferimos quedarnos en esa casa grande, con más de tres dormitorios y piscina que no se ocupan.

Hoy en mi ciudad tenemos de todo?, pero nos falta juventud.



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