EL Observador

13:14 hrs. Viernes 15 de julio de 2011 Patricio Serey

Nuevas formas de manifestación

Pareciera que hoy los rostros cubiertos por pañuelos, bombas molotov, piedras y barricadas fueran cosa del pasado al momento de adscribirse a una manifestación cualquiera.
Pareciera que también se agotara el recurso de marchar alrededor de un circuito, previamente determinados por los manifestantes y los gobiernos de turno, donde la efectividad de dicha caminata se evaluaría en torno al volumen de la masa de gente convocada -en segundo plano versus las cabriolas más o menos violentas que nunca faltan-, y no por el "mensaje" que la marcha encarna por antonomasia, que se desintegrará y enfriará finalmente por medio de discursos mas o menos ideológicos o lógicos.

Me declaro a favor de estos modos de expresión, y admirador de las formas clásicas y hasta románticas de protestar y defender los derechos, como buen "hijo de mi tiempo". Pero hoy pareciera que esta forma, de tanto uso y abuso, ha debilitado su efectividad al no poder poner en valor el "meollo del asunto", convirtiendo cualquier mensaje, por verdadero y urgente que este sea, en "lugar común".

Pero los tiempos cambian y con ellos los medios, las personas, y también la forma de recepcionar el mensaje y el cómo entregarlo. Tal como advertía ya hace más de 40 años el estudioso canadiense Marshall Mcluhan, la importancia de entender los medios tecnológicos como una extensión de nosotros mismos, hablando de la televisión y la computación (sin dimensionar quizá lo que hoy es Internet), es para que éstos a su vez no nos terminen por devorar el seso. "Si queremos salvarnos de morir ahogados por los medios que nosotros mismos hemos creado, primero debemos observarlos y luego entenderlos".

Nos tardamos, y aún nos cuesta, pero aprendemos, MacLuhan. Ha sido casi un alivio ver cómo miles de alumnos de universidades y escuelas secundarias han echado a andar la imaginación para optar por un "nuevo" tipo de manifestación: "suicidios" masivos de deudores, el Triller educacional, mensajes sociales tarareados al son de las canciones más orejas del repertorio popular. Ha sido tan llamativa y efectiva esta "nueva forma de manifestación", que los canales no les ha quedado otra que rellenar buena parte de su parrilla con estas novedosas performances con contenido (los problemas de la educación en Chile). Estas nuevas estrategias, más el rechazo político partidista y el uso de redes sociales, son parte de la nueva forma de ver la participación ciudadana de las nuevas generaciones. Tomen nota señores políticos.



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