En unas semanas más viajaré a Argentina a presentar en el II Congreso Internacional de Psiquiatría, una investigación sobre relajación, su relación con la respiración y la prevención de la fármaco-dependencia.
La respiración está en el comienzo de la vida y se inicia con el primer grito que anuncia que esta será la principal forma de relacionarse con el mundo. La entrada del oxígeno por las fosas nasales, nos dan el ritmo a partir del cual vamos a ser capaces de enfrentar lo que venga. Si un fumador, por ejemplo, descubriera concientemente en su dependencia al tabaco, que el oxígeno puro es capaz de reemplazar el humo engañoso y simulador de un ritmo que lo tranquiliza, podría decidir no fumar más.
Así como la respiración se manifiesta desde el inicio, también está presente en el último suspiro, al morir. Lo que recién descubrimos acerca de su importancia en los países de reciente civilización, las culturas más antiguas ya la practicaban hace miles de años. El asunto es adaptar estas modalidades a las distintas terapias, para conseguir una mejor conexión con nosotros mismos, con las personas, con nuestro trabajo y con el mundo en que vivimos.
Dado que es una función vital, que tenemos desde que nacemos hasta que morimos, requerimos recibir instrucción a través de psicoeducación, acerca de las variaciones que puede experimentar, de acuerdo a los hábitos que hacen que ésta se altere.
Uno de los malos hábitos que solemos encontrar, lo presentan pacientes acostumbrados a respirar por la boca. En ocasiones esto puede derivarse de alteraciones físicas como adenoides, estrechamiento del tabique nasal o por una mala posición en el dormir. Los fumadores con su mal hábito también están alterando la respiración nasal sin saberlo, con la ilusión de sentirse relajados.
Para ser conscientes de la respiración, necesitamos practicarla a otro ritmo El proceso comienza debiendo concentrarnos en ella, y una vez con la conciencia de este nuevo ritmo provocado muchas veces por una música de cuatro tiempos en la sesión de caldeamiento, la persona descubre que esto le puede proporcionar mucho bienestar.
Aunque la respiración es un proceso fuera de la conciencia, puede pasar a ser conciente a través de un proceso de concentración. Los pacientes con malos hábitos respiratorios (ronquidos, respiración por la boca, la aceleración de la respiración, etc.), recurren a nosotros, tratando de resolver sus problemas o para eliminar sus síntomas. Lo anterior, que ocurre aparentemente en la superficie, nos está ocultando algo más profundo del psiquismo. El viaje se debe realizar en conjunto con el paciente desde la superficie de sus síntomas hasta la profundidad de lo que subyace detrás del conflicto. En una Guía de Prevención del Stress que espero publicar, aparece una síntesis de todo este trabajo clínico y la evaluación del desbloqueo corporal a través de una pauta diseñada para ello.