EL Observador

12:03 hrs. Martes 24 de julio de 2012 Karen Maldonado Vergara

Explotación sexual comercial

Karen Maldonado Vergara / Asistente Social - Proyecto Markaza

"Existe, además, la urgencia de generar mecanismos que aseguren una protección adecuada de las víctimas de delitos sexuales".

En los últimos años, el Gobierno y la sociedad han emprendido algunas iniciativas para responder a esta realidad, así las campañas audiovisuales de prevención han cobrado un aporte significativo bajo la consigna "No hay excusas".

El Sename junto a diversas instituciones policiales, ministerios y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se encuentra desarrollando una labor de colaboración, destinada a identificar, a través de un sistema de registro único las peores formas de trabajo infantil. Si bien hay avances importantes, podemos decir que los delitos contemplados en este protocolo suelen recibir por parte de la ciudadanía poca atención o una respuesta parcial.

Esta visión tiende a responsabilizar a los niños, niñas y adolescentes, aludiendo justificaciones prejuiciosas y estigmatizadoras hacia quienes son víctimas. Se agrega la sugerencia que ellos buscaron la situación de explotación en la que se encuentran, siendo un sistema cultural básicamente vulnerador de la infancia.

Esto se evidencia en el comportamiento de ciudadanos y, en algunos casos, de los profesionales que deberían otorgar servicios que apoyen su protección.

En el área de la salud, por ejemplo, no existe una política específica para cubrir las necesidades de los víctimas de explotación sexual, sobre todo a quienes son de escasos recursos.

Al no existir un monitoreo estatal permanente de las políticas que afectan a la infancia, ni una política específica, muchas medidas relacionadas con la atención quedan a la voluntad de consultorios, los directores de establecimientos o del mismo personal a cargo de la atención.

Otra área en la cual se encuentran importantes obstáculos para la adecuada reparación e inserción de las víctimas se da en la educación. Un porcentaje importante de los niños, niñas y adolescentes que son víctimas de la explotación sexual presentan abandono escolar. El nivel de escolaridad de la mayoría de ellos es deficiente, mostrando atraso en la relación curso-edad.

Podemos destacar entonces que existe una carencia en el conocimiento científico respecto a las adopciones irregulares, trata y pornografía infantil. Si bien existen algunos estudios, no se cuenta con información cuantitativa y actualizada, es importante destacar que existen avances importantes en el aumento de la cobertura de programas que atienden a las víctimas de la explotación sexual.

Entre el 2001 y el 2007, la cobertura aumentó de un programa a 16 en todo el país, sin embargo, alcanza a cubrir cerca de 780 casos, cifra que sabemos es menos de 50 por ciento real de lo que existe. Existe, además, la urgencia de generar mecanismos que aseguren una protección adecuada de las víctimas de delitos sexuales durante el proceso.

La experiencia indica que pocos llegan a término. Esto puede explicarse, en parte, por la dificultad de probar este tipo de delitos mediante las figuras existentes, principalmente, si se trata de mayores de 14 años. No menor es la influencia de numerosos prejuicios que repercuten en el descrédito hacia los testimonios de las víctimas, además de la no penalización para los facilitadores y proxenetas.



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