El lunes pasado se realizó en La Calera el lanzamiento del libro "Secretos de la Concertación", del ex senador y ex ministro de Aylwin, Carlos Ominami. Los que asistieron al acto esperaban que la publicación revelara el lado oculto de la Concertación, o quizá, aprovechando que ahora el parlamentario se encuentra en otra postura y fuera del conglomerado político, el libro fuera un paquete de críticas a todos los políticos y situaciones vividas en esos años.
Sin embargo, lo más interesante del libro es que su relato se transforma en la memoria de una época, a partir de sus propias experiencias y detallados recuerdos. Desde su participación en el MIR, pasando por los años de la Unidad Popular, su exilio en Francia donde se doctoró en economía, para luego transformarse en sobreviviente del gobierno militar y sus correspondientes peligros de muerte, hasta llegar al cargo de ministro en la restitución de la democracia en Chile, su elección como senador y su abandono de la Concertación para apoyar a su hijo Marco. Un ciclo de más de tres décadas de un agitado recorrido político.
Casi todos los protagonistas políticos chilenos no escriben sus memorias, seguramente por flojera, por compromisos o por temor a decir exactamente la verdad, ya que si no lo hacen y tratan de disfrazar los sucesos en los que han participado, siempre habrá alguien que pueda corregirlos. En otros países es casi una obligación que los políticos o grandes protagonistas de la historia escriban sus memorias, tanto como un aporte a la construcción de la historia nacional, como una definición pública de sus actos, sus impresiones íntimas y sus conclusiones de lo vivido.
Unos dos años después de terminado su mandato, el ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle llegó hasta las oficinas del diario. Andaba de paseo por la zona. Venía junto a su esposa. Les ofrecimos un café y sostuvimos una conversación sobre temas de actualidad política. En un momento le pregunté: "¿Y Usted no ha pensado en escribir sus memorias?". Me contestó sorprendido: "Tan viejo me encuentra". Le dije que la experiencia de ser Presidente de la República está repleta de vivencias importantes para el país. Se acomodó en el asiento, argumentó que tenía las agendas, que hay muchas cosas que podría reconstruir. Recordó que nadie sabía mucho sobre ese día en que habló tres veces con el Primer Ministro inglés, Tony Blair, respecto de la detención de Pinochet en Londres. Le contesté que después dirían que facilitó su liberación y no tendría cómo defenderse.
Pero eran las respuestas de un ingeniero que le asigna poco valor a escribir parte de la historia, pero que sin embargo, ha vivido momentos muy amargos, tratando de explicar ante el juicio de la historia, la actitud de su padre, Eduardo Frei Montalva, ante la Junta Militar en el 73 y los años posteriores. Todo habría sido distinto si su padre hubiera escrito sus memorias, porque las explicaciones las habría dado con sus mismas palabras y antecedentes.
Hay muchas personas que han tenido vidas importantes o excepcionales, no necesariamente para Chile, sino para el lugar en que trabajaron, para la actividad que desarrollaron. Todas esas personas debieran escribir memorias, recuerdos personales o testimonios, que recuperen sus vivencias para poder explicar mejor el futuro.