EL Observador

17:08 hrs. Viernes 08 de junio de 2012 Claudia Ulloa Araya

El medio ambiente, ¿te incluye a ti?

Este martes se conmemoró el Día Mundial del Medio Ambiente, cuyo eslogan fue "Economía verde, ¿te incluye a ti?"

Usualmente se piensa que preservar el medio ambiente significa no botar papeles a la basura, no usar aerosoles y no utilizar el automóvil cuando hay alerta ambiental, en el caso de vivir en Santiago. Sin embargo, me parece que el acto de cuidar nuestro hábitat natural, engloba mucho más que los ejemplos que nombré.

La raíz de las situaciones medioambientales más preocupantes, como la caza despiadada de ballenas, la contaminación en Ventanas, la disminución de las abejas, la escasez de agua y los basureros clandestinos, por nombrar algunas, no radican únicamente en la falta de escrúpulos de empresarios, autoridades o los responsables directos; sino en la carencia reflexiva de la mayoría de las personas, que piensan que estos problemas son ajenos a sus vidas.

Al escuchar a tanta persona hablar sobre cómo definen su vida, concluyo que sólo les interesa tener un buen pasar económico, reflejado en un gran auto y una regia casa, que sus seres queridos estén bien y que nunca les falte, materialmente, nada. Si bien no es errado pensar así, creo que es un pensamiento incompleto sobre las preocupaciones que debería tener un ser humano.

El filosofo Henry David Thoreau lo dijo muy claro: "Más que amor, que dinero, que fe, que fama, que justicia... dame verdad". La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define el medio ambiente como el conjunto de todas las cosas vivas que nos rodean. De éste obtenemos agua, comida, combustibles y materias primas. Es por ello que la preocupación por el ecosistema debe ser parte de nuestro día a día porque nos atañe en un 100 %, en cada una de las acciones que realizamos, sobre todo el aire y el agua, pues nuestra vida es posible gracias a estos elementos.

Hace un mes subí el cerro La Campana. Tras un gran esfuerzo físico, cual Rocky Balboa, llegué victoriosa a la cima, pero para mi sorpresa, la hermosa vista pasó a segundo plano. ¿Qué tipo de gente sube aquí? ¿No se supone que son deportistas amantes de la naturaleza? Jamás entenderé cómo es que todas las rocas de la cima del cerro La Campana están completamente rayadas, igual que el baño de un bar de mala muerte.

Entonces, sólo cabe hacer una sola pregunta: toda esta situación ¿le incluye a usted? Si la respuesta es positiva, entonces haga algo a cambio de lo que el ecosistema hace por usted aunque no se dé cuenta. Todo depende de nosotros.



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