EL Observador

16:22 hrs. Viernes 08 de junio de 2012 Darío Aguilera Manzano

A propósito de los 258 años de La Ligua. ¡Vivamos Cultura!

Nuestra ciudad se apresta a celebrar un nuevo aniversario. Son ya 258 años de La Ligua actual. Las instituciones culturales, tanto públicas y privadas de la comuna, organizan una variada oferta cultural y artística para esta gran fiesta comunal.

Al revisar esta historia reciente, de no más de un cuarto de milenio, somos testigo que la cultura, como práctica social, ha contribuido siempre desde su lugar al desarrollo y progreso de nuestro pueblo. En este ámbito observamos históricamente un fuerte protagonismo de las organizaciones sociales y la comunidad local en general, tanto en la preservación como en la creación de nuevas prácticas culturales, las que, junto con fortalecer las identidades locales, enriquecen nuestro patrimonio cultural, confiriéndole un sello vivo y dinámico. De ahí la fuerza y riqueza que posee intrínsecamente la labor cultural para la sociedad actual, por cuanto su acción contribuye a la articulación de la vida comunitaria y por ende al mejoramiento de la calidad de vida de sus integrantes.

Lo anterior da sustento a la idea que la cultura y su gestión necesariamente debe estar presente en cualquier propuesta de desarrollo local y no ser considerada como un mero apéndice o bien como algo secundario. Su radio de acción es amplia y diversa; la encontramos presente en todas las áreas de interés público, como es la educación, salud, trabajo, economía, infraestructura, política, medio ambiente, medios de comunicación, entre otras. Es por ello que su gestión a nivel local, como es el caso de una comuna, requiere de la responsabilidad y colaboración mutua entre los ciudadanos y sus instituciones públicas y privadas, tratada de manera integral, especialmente por las entidades públicas, las que por su mandato legal están llamadas a asumir un rol activo en la generación de políticas de su fomento y desarrollo, como es el caso de los municipios. De no hacerlo, o hacerlo a medias, no sólo pierden estas instituciones, sino que lo más grave, todos nosotros, pues, como señalaba en un principio, la cultura es y ha sido siempre el motor de desarrollo de los pueblos y sus comunidades.
Nuestro deber como ciudadanos está en asignarle el lugar y valor que realmente se merece. Es por ello que ¡Vivamos Cultura¡ participemos activamente de su creación y difusión. Más aún en momento en que nuestra ciudad celebra un año más de su historia.



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