EL Observador

10:45 hrs. Viernes 01 de junio de 2012 Regina Brito Jeria

Feliz cumpleaños Martín

Tenía dos años cuatro meses cuando jugaba en el patio y como era vivaracho e inquieto, pasó las rejas de seguridad de la piscina, sin saber que estaba dando un vuelco en su destino y el de toda su familia. No se sabe cuántos minutos estuvo flotando en la piscina, pero no fueron más de cinco. Martín, pese a todos los esfuerzos médicos y familiares, quedó con severos daños a su salud. Sus palabras y su mirada se perdieron, pero hay algo que mantiene hasta hoy: las ganas de seguir viviendo.
Han pasado casi cinco años desde aquella maldita tarde de octubre. Hoy Martín tiene una hermana, que como toda pequeñita, está enamorada de su hermano mayor. Tiene unos padres admirablemente luchadores, familia, amigos y amor, elementos que han hecho algo más llevadero el camino. Ha crecido postrado, sin correr, sin andar en bicicleta, sin aprender a sumar, y pese a todos los obstáculos que enfrenta, se comunica con su mamá. Cuando ella le habla, él estira la boca, en señal de que escucha... de que la siente.
A principios de este año, Martín cayó grave al hospital. A su madre le dijeron que no pasaría la noche, que entrara a despedirse. "Yo lo primero que pensé, entre el dolor y la incredulidad, fue en lo terrible que sería comunicarle la noticia a su hermanita", me dijo su mamá, explicándome la dualidad de sentimientos que la embargaron cuando entró a la habitación. Por un lado, tener la valentía de despedirse y desearle buen viaje a su hijito, que merecía descansar después de tanto batallar; y por otro, rogarle que no partiera... que una madre no puede ver así a su hijo, que egoístamente nunca estamos preparados para despedirnos.
Pero la despedida fue innecesaria, porque Martín no pensaba partir todavía. Enfrentó muchas complicaciones y tras un largo proceso, una vez más salió adelante.
Completó más de tres meses en la Unidad de Cuidados Intensivos de una de las clínicas más caras de la región. Ahora hay que pagar la cuenta...
Como es tradición en nuestro país, ¡a la clase media no la apoya NADIE!. O eres millonario y te pagas todo tu mismo o eres muy pobre y te lo paga el Estado. Los del medio permanecemos ahí, a merced de la suerte, la indiferencia o la solidaridad.
Mañana a las 20 horas, todos quienes conocemos la historia de Martín realizaremos una tallarinata para paliar en parte los gastos provocados por esos tres oscuros meses. Ahora que ustedes también la conocen someramente, están invitados al Rotary Club de Quillota y sumarse en esta historia que, como buena historia real, hizo coincidir la fecha de la actividad con el cumpleaños número 7 de Martín. Nadie lo planeó, las cosas se dan así en la vida. Espero de corazón que mañana Martín tenga uno de los cumpleaños más felices de su vida.



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