EL Observador

13:33 hrs. Viernes 11 de mayo de 2012 Regina Brito Jeria

El Día de la Madre 2.0

Todos los años en mayo, por imposición comercial más que por amor espontáneo, celebramos y recordamos a nuestras madres, estén donde estén. La publicidad nos bombardea con ofertas irresistibles con los mejores regalos para la mamá, objetos que muchas veces son en realidad un obsequio para la casa -o peor, para el aseo de la casa- que para ellas.

Pero la imagen de madre y el rol que desempeñamos día a día dista mucho de la dueña de casa pasiva y sonriente que se quiere mostrar en una perfecta cocina, pues la mujer ha cambiado y con ello, su forma de ejercer el mayor desafío de todos: ser madre en la era 2.0

Para empezar, aunque las mujeres entramos hace rato al mundo laboral, todavía parece ser que la culpa por dejar a los hijos "encargados" y la presión por cumplir al cien por ciento en todos los ámbitos, son sentimientos que no nos abandonan.

La madre del 2012 no sólo debe rendir en su trabajo a la par con sus colegas, sino que además debe "tele-atender" la casa, supervisar las compras, ir a reuniones, pedir la hora al doctor y un largo etcétera. Y encima hay que verse relativamente presentable...

Aún somos las responsables de los cumplimientos escolares, alimentación y presentación personal de los hijos, tareas que pasan absolutamente desapercibidas y lejos del reconocimiento social. Ya. No estoy diciendo que los papás sean cero aporte, pero fíjese usted qué pasa si ve a una madre mudando o haciendo tareas con su hijo: Nada, es algo normal. Pero si ve a un papá haciendo lo mismo, el comentario será: ¡Qué lindo!, ¡qué buen papá es!, ¡qué participativo! Aplausos para él.

No vamos a polemizar con el temita del sueldo, pero... ¿cuántas empresas pueden decir que le pagan lo mismo a un hombre que a una mujer por la misma labor? Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la brecha salarial entre hombre y mujer es de un 22%. Y ahí estamos las madres, perseverando, trabajando igual por menos, por un futuro mejor ¿para quién? Para nuestros hijos, por supuesto. ¿Qué bufanda, zapatos o salida a almorzar puede homenajear todo eso?

Si me preguntaran qué quiero para el Día de la Madre, les diría a mis hijos que lo que quiero es que todo esto funcione. Que valga la pena. Que no me echen de menos si no estoy con ellos, que entiendan que trabajo por ellos. Que estudien y sean mejores personas y ciudadanos. Que no se olviden de lavarse los dientes. Que sean autónomos. Que sean felices. Que rememos para el mismo lado. Ese es el regalo. Todos los esfuerzos apuntan a eso y lo que querría es poder multiplicarme para optimizar mejor los tiempos y estar más con ellos. Nada más.



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