EL Observador

11:35 hrs. Viernes 04 de mayo de 2012 María Francisca Pizarro C.

Creando realidades

María Francisca Pizarro C. / Profesora Educación General Básica - Orientadora Educacional PUCV

Hace un par de días un amigo publicó en su Facebook algo que le indignó: una madre, refiriéndose a su hijo, expresaba: "parecís niño tonto".

En nuestra sociedad solemos poner etiquetas a todo: a nuestros hijos, a nuestra familia, a nuestros jefes, etc. Incluso nos etiquetamos nosotros mismos y con estas etiquetas que vamos dejando en la vida de las personas, vamos creando realidades.

Cuando digo crear realidades, me refiero a la fuerza de las palabras y al sentido que adquiere con un determinado tono de voz y expresiones corporales. La realidad por sí misma no existe. Lo que existe es un hecho que sucede. En tanto el significado que le podemos dar al mismo pasará por vivencias personales anteriores, que terminarán creando nuestra propia "traducción" de lo que vivimos.

Menciono lo anterior simplemente porque cada vez que vamos poniendo etiquetas a quienes comparten con nosotros la vida, vamos haciendo que eso que nosotros creemos de ellos vaya quedando grabado. Quizás la primera vez pasa desapercibido, sin embargo con la consecución de estas afirmaciones, irán creando una realidad que será muy difícil borrar.

Si una madre, en reiteradas ocasiones repite, como aquella mujer a quien escuchó mi amigo, "parecís niño tonto", el niño probablemente creerá que lo parece, más aún si este tipo de descalificaciones son repetidas en el tiempo.

¿Pero qué pasa si en vez de una descalificación es una palabra de apoyo? ¿Qué pasa si en vez de expresar un descalificativo le ayudamos a creer en él?

Por ejemplo, qué pasaría si cada vez que un niño logre algo lo felicitemos afirmando: "¡Ves que puedes!", "Muy bien", "Te felicito por tu esfuerzo", etc. También funciona al revés: crearemos realidades...

Es muy fácil quejarse de bullyng en la escuela, y a mi juicio, todo tiene un génesis: el hogar. Si dejamos de etiquetar a las personas como tontos, nerds, cuatro-ojos, guatones, etc., nuestros hijos también aprenderán que no es necesario ese tipo de etiquetas y aprenderán a respetarse unos con otros y por ende, llevarán ese aprendizaje a la escuela. En cambio, si seguimos rotulando a todos con este tipo de adjetivos, sólo lograremos que lo que nuestros niños y niñas aprendan sea a discriminar.

Les invito a crear realidades nuevas, sólo así tendremos una sociedad más fraterna y tolerante.



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