EL Observador

11:36 hrs. Viernes 27 de abril de 2012 Renato Achondo Pizarro

¡Los constructores son todos sinvergüenzas y ladrones!

¡Cómo pudo cometer esa torpeza señora Minerva, por Dios, perderá todo su dinero! Fue la respuesta que junto al título de esta columna, recibió una de mis últimas clientes, cuando su jefe le preguntó si había obtenido el crédito para construir su casa y ella le respondió que se lo había entregado ya por adelantado al constructor (yo).

Cuando terminé la casa, ella invitó a su jefe a conocerla, y este no podía convencerse que no la hubiera engañado. Fue en esa casa donde tuvo lugar el verdadero suceso que quiero relatar.

Cuando mi cliente junto a su familia salió de vacaciones este verano, dejó a su secretaria al cuidado de su flamante vivienda. El fin de semana anterior a que ellos volvieran de vacaciones, la cuidadora llamó por teléfono a su jefa y le solicitó permiso para invitar a sus padres el día sábado, a almorzar en la casa a su cuidado.

-Con todo gusto mijita, invítelos a que se queden a dormir también si quiere, le contestó su jefa desde el celular.

Los padres de la secretaria viven en un pequeño departamento Serviu, ubicado en el sector alto de Valparaíso y quedaron encantados con la casa que su hija cuidaba.

-¡Qué linda casa viejo!, sería un sueño para mi tener algún día una casa como esta?

-Con mi pega de chofer de micro es imposible poder lograr algo así, la única alternativa sería sacarse el Kino o el Loto, pero hasta en eso tengo mala suerte. Ayer le pasé al ?sapo? (personaje que avisa los tiempos de las ?máquinas? que van delante), los números que juego siempre, para que me comprara el Loto. Se equivocó y confundió el 3 con un 8, dijo que yo se lo había escrito mal.

Con todo, pasaron felices el fin de semana en la casa que su hija cuidaba.

El lunes, la dueña recibió una inquietante llamada de su cuidadora.
-No quiero que se asuste, pero tengo que contarle algo que pasó acá.
La dueña de casa pensó lo peor, la muerte del gato o un incendio en su casa nueva.
-¿Cuéntame mijita, le pasó algo a mi gato regalón?
-No, mejor que eso, mi papá se sacó el Loto y por equivocación, ganó 720 millones de pesos.

Lo mejor de todo es que quiere que su constructor (yo), le construya una casa igual, puesto que, según él, fue la que le dio la suerte al quedarse ese fin de semana en ella.



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