EL Observador

11:21 hrs. Viernes 20 de abril de 2012 Rafaella Giulliana Betta Olivares

Aprendamos a decir NO

Rafaella Giulliana Betta Olivares / Psicóloga - Diplomada en Psicodrama clínico

En varias ocasiones he escuchado, en muchas personas y a mí misma, la pregunta: ¿Por qué me cuesta tanto decir que NO?. Entonces pienso que generalmente es complejo dar una respuesta negativa, principalmente por el qué va a decir o pensar el(la) otro(a).

Pero tanto desde la teoría, como de los consejos de amigos(as), sabemos que es posible comenzar a hacerlo. Lo principal es respetar mis propias decisiones, sentires y opiniones, para luego poder libre de culpas negarse a una solicitud, imposición y/o manipulación, más aún si están involucrados nuestros sentimientos.

Buscando entre libros, internet y consejos encontré algunas maneras de comenzar a hacerlo

? Decir "no" a todo aquello que creo me va a perjudicar.
? Aplazar la respuesta y decir: "Prefiero pensarlo". Este tiempo servirá para no responder impulsivamente, ni bajo presión y decidir qué es lo mejor para ti.
? Ser repetitivo(a) en la respuesta hasta convencer (como un disco rayado). Una vez dicho que "no" a algo, repite una y otra vez lo mismo diplomáticamente, pero con firmeza.
? Aprender a respetar tus propios deseos. Imponte ante quienes pretenden que realices actos que no son de tu agrado o que entorpecerán tu quehacer.
? Nunca aceptes gritos ni malos tratos por pensar diferente.
? Recuerda siempre, hay situaciones que no tienen retorno. Las agresiones verbales y el maltrato son irremediables. Evita llegar a situaciones violentas.
? Ensaya decir "no" frente al espejo; esto ayuda a descargarse.
? No trates de justificarte una vez que lo haya decidido.
? Recuerda siempre que decir "no" es un verdadero arte.
? Todos(as) tenemos derecho a decir que NO

Si después de haber dicho que "no", pierdes la amistad, cariño o amor de esa o esas personas, replantéate si realmente esa persona guardaba algún sentimiento hacia ti o tan sólo le eras útil.

Recordemos siempre que hacernos cargo de nuestras decisiones nos ayuda a vivir más libres y sin culpas. Y que decir NO permite tener relaciones más sanas y honestas.



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