EL Observador

9:22 hrs. Martes 27 de marzo de 2012 Felipe Rodríguez G.

La solución no está en las encuestas sino en el corazón

Felipe Rodríguez G. / Periodista, Socio MassAccion Consulting

Muchos han sido quienes han criticado al Gobierno y en general a la clase política y tendemos hacernos la siguiente pregunta, ¿por qué no estamos contentos con nuestras autoridades?, mi teoría es que el problema no está en la razón sino en el corazón.

Si analizamos punto por punto, nos podemos dar cuenta que al menos este Gobierno ha ido cumpliendo con lo que públicamente se comprometió en su minuto. Podemos enumerar la reforma del posnatal, el porcentaje a los jubilados, el tremendo esfuerzo que se está haciendo en educación y podemos seguir defendiendo una gestión.

Si nos vamos a la clase política, en general, nos pasa lo mismo, si la comparamos con otras, nos podemos dar cuenta que la misma que criticamos duramente ha sido capaz de mantener una institucionalidad firme y no ha sido en términos generales populistas, lo cual nos ha llevado a ser de los pocos países que no se han visto sometidos a los vaivenes de la economía u otras crisis.

Somos ejemplo de admiración en otras partes del orbe, pero no estamos contentos, algo nos pasa, algo nos desagrada.

Tras darle algunas vueltas y sostener una serie de conversaciones con personas de los más distintos ámbitos, ya sea político, cultural y socioeconómico, he llegado a la siguiente conclusión: lo que nos falta es la empatía, el ponernos en el lugar del otro y no es algo nuevo que se pueda resolver con mejores programas o más recursos, es la forma de hacer las cosas.

Las personas necesitan sentir que aquello que les está pasando le importe a las autoridades y, por ende, que se empoderen del poder que les da la ciudadanía para poder resolverles el problema. Las personas necesitan sentirse escuchadas, que sean tomadas en cuenta, no quieren ser un número más de una encuesta o un voto más a la hora de las elecciones.

Es esa humanidad lo que hace falta, es esa sonrisa, un abrazo o ese apretón de manos, el darse tiempo para escuchar a las personas, así quizás las alzas en las encuestas y las elecciones no estén tan lejos, quizás no haya que ir a Harvard para poder entenderlo, sino que más bien basta con pasearse por una plaza y generar instancias de diálogo y de conversación, en el real sentido de la palabra y entendiendo a los demás.

Todo esto no es nada nuevo ni es una nueva teoría comunicacional. Hubo un hombre que lo hizo palpable y fue capaz de ponerse en el lugar del otro y lleva más de dos mil años vigentes, se llama Jesucristo.

Si bien soy católico creo que el ejemplo y la forma la pueden usar moros y cristianos, el ponerse en el lugar del otro no tiene religión ni color, quizás así podamos entender mejor a cada una de las personas y no tratar de buscar en las encuestas lo que está mucho más cerca de cada uno de nosotros.



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