EL Observador

12:10 hrs. Martes 06 de marzo de 2012 José Ramón Toro Poblete

Los reglamentos de la escuela

José Ramón Toro Poblete / Profesor - Liceo Max Salas Marchán

Parto de la premisa que todos los adultos, fuimos adolescentes. ¡Todos vivimos la adolescencia!, o edad del pavo como se le decía antiguamente. A muchos nos nacía el "ir en contra de lo establecido" en los Reglamentos del Liceo, no podemos negarlo. Y, aprendimos la Lección.

¿Cómo podemos persuadir a un hijo(a) de la necesidad de acomodarse a una institución llamada escuela? Existen varias claves, pero solo mencionaré cuatro.

La primera es no olvidar que fuimos reaccionarios, timoratos o simples "pajaritos" ante las normas establecidas. Hasta los más "santitos" alguna vez no fueron al colegio o burlaron una norma.

La segunda, es entrar en el universo de la inestabilidad del adolescente, sin desestabilizarse buscando la confrontación, atropellando al adolescente con la experiencia, autoridad o rigidez.

La tercera es comprendiendo el universo del adolescente, ser consecuente con todo lo aprendido y manifestarlo con autoridad y claridad, porque eso esperan: ¡Autoridad! ¡Claridad! Y, más que experiencia, esperan ¡Experticia! ¡Ser Consecuentes!

La cuarta es saber negociar actuando en forma recia, pero prudente. La reciedumbre nada tiene que ver con la intransigencia y violencia. El intransigente no dialoga ni negocia: impone. El recio nunca abandona su obligación. ¡Educar!

Esta última clave, es la más productiva, pero más compleja porque supone: negociar buscando el lenguaje y momento adecuado para formar una persona con criterios, capacidad crítica, tolerancia, respeto hacia una institución y los acuerdos que ésta ha tomado "antes" de su matrícula o pertenencia a ella (escuela o liceo).

Entonces, el llamado es ayudar desde su hogar, porque la familia es la primera escuela a la que asisten sus hijos. Allí se educan y aprenden valores cristianos y humanos.

¿Cómo ayudar?
Siendo firmes, consecuentes, claros y honestos al comunicar a sus hijos que están de acuerdo con el Reglamento Interno donde están bien definidos los Derechos y Deberes de los estudiantes y, lo han aceptado al matricularlo.

Tenga claro que la educación comienza en la familia, en su casa. En la escuela se sistematiza, se entregan contenidos, aprenden a aprender, desarrollan habilidades y destrezas para investigar, pensar, crear y proyectar lo aprendido en su proyecto de vida y participación en la sociedad. Eso es la Escuela, no es un reformatorio y mucho menos una guardería.

La educación mejora en calidad, cuando ustedes, padres y apoderados, se comprometen con sus hijos y hacen camino con ellos y con la Escuela y, también; cuando la sociedad y autoridades reconocen y valoran en justicia el trabajo y dignidad de cada profesor.



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