EL Observador

11:16 hrs. Martes 21 de febrero de 2012 Carolina Rodríguez Cobo

Aunque las monas se vistan de seda, monas se quedan

La tan comentada Gala del Festival de Viña, me tiene más que apestada.

Ese reducto de apariencias, divismo, donde todos se dan espacios para presumir y estilar pilchas brillantes, ya sean de diseñadores chilenos medianamente famosos o prendas de alta costura, pero de temporadas pasadas.

Algunos dirán que da glamour al Festival. Sí, puede ser, pero mi crítica va al espacio que dan los canales de televisión y los medios de comunicación a esta suerte de "gala", dejando en relevo temas "de verdad" importantes en la agenda nacional, como lo es actualmente el conflicto en Aysén.

Dentro de este frívolo tema, felicito además el arrojo de algunos estudiantes apostados en las inmediaciones del Casino de Viña del Mar donde nos enrostraron que con el dineral que se gastan en trapos y les pagan a las estrellitas de nuestro jet set criollo se financiarían las carreras universitarias de muchos estudiantes esforzados que luchan a diario por salir adelante, aprender una profesión y de paso, mejores personas.

Otra cosa. No me parece que una española, por muy simpática que aparente ser y sin más merito que ser la esposa de un alto ejecutivo que labura en Chilevisión, que televisa el festival, tenga tribuna para animar el escenario más importante de Chile. Como si en España, los muchos compatriotas que residen allá pudiesen pensar tener la oportunidad animar un show en un plató de la Televisión Española o mucho menos incursionar en la versión ibérica de Eurovisión. Y qué decir de ese estilo entre medio juvenil y sin gracia de Rafael Araneda. Y ese jurado que salvo algunas excepciones sabe de música.

Pero en fin, mi tema esta vez es la gala. Esa que algunos viñamarinos odian porque les llena de tacos sus calles, les impide llegar a tiempo a casa, todo por tener que soportar a un par de "estrellitas" que ven en esos metros de felpa colorada su paso a una incipiente fama. Que fulana mostró más y zutana menos. Como dijeron algunos, este 2012 fue la gala "del tajo y del churrin", ya que muchas de nuestras starlets criollas abusaron de esos recursos. Yo desde mi humilde tribuna, sólo puedo concluir que como dice un viejo dicho, "aunque las monas se vistan de seda, monas se quedan".

Conclusión: por más que alguien quiera disimular algo cambiando su vestimenta o actitud, nunca perderá la esencia de lo que realmente es.



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