Al finalizar un año, lo que hacemos es evaluar lo bueno y lo malo, ponemos en la balanza lo alcanzado y lo que faltó por hacer. La tendencia a ver el lado vacío del vaso, tiene que ver con la percepción selectiva, cuya característica, es estar dirigida más hacia el pasado que hacia el presente, impidiéndose con esto, construir proyectos a futuro. Hay veces que tras este proceso, predomina el arquetipo del huérfano, según la psicología jungiana, que se caracteriza por una búsqueda de seguridad, con su polo opuesto ausente, el arquetipo del bufón, que se manifiesta por su necesidad de disfrutar el placer y la vitalidad. Si se estanca la energía transformando la vitalidad en apatía, desgano, enlentecimiento y falta de motivación, nos encontramos con la persona depresiva o un tipo melancólico en su base estructural del desarrollo de la personalidad. Ella puede estarlo en un grado leve, moderado o grave, y según esto será el tratamiento que seguirá para tal depresión.En los dos primeros casos el apoyo psicológico y social será fundamental y en caso de ser más grave, se tomarán además otras medidas preventivas y de contención, que afectarán al entorno familiar y requerirá un abordaje con fármacos y hospitalización de ser necesario.
Dentro de la logoterapia, enfoque asociado a la búsqueda de sentido, y desarrollado por Víctor Frankl, encontramos que el ser humano requiere de un sentido espiritual que lo lleve a la trascendencia y a experimentar el aprendizaje desde un Para Qué-
Ese sentido se logra gracias al vínculo con los demás, a la existencia de un otro. La deprivación temprana del vinculo afectivo, determina a la larga en gran parte ese tipo melancólico al que me refería, y por otro lado desde la fisiología del sistema nervioso, se producen además alteraciones químicas, que dificultan la armonización a nivel de la neurotransmisión, de modo que se hace evidente y crónica la falta de energía para ir al encuentro del afecto del otro en el vínculo, manifestándose luego en una sintomatología que en muchos casos es tratada con medicamentos antidepresivos.
Como sea, frente a lo habitual que se hace tener depresión en una cultura, surge también una suerte de conformismo y normalización, de un mal necesario para una sociedad de consumo donde la trascendencia ya no tiene cabida.
Desde el punto de vista psicológico, es la relación en el vínculo con los demás, en el grupo de pares, la pareja, la familia y el trabajo, lo que otorga la posibilidad de salir del aislamiento que produce la depresión. El recuperar un sentido vital, lo que cada uno considera como lo más esencial de sí mismo para contribuir con ese medio donde se desenvuelve a diario. Por otro lado, la aceptación del grupo familiar, de los ritmos de recuperación y la valoración del sentido del humor, como un modo de descubrir desde lo simple, la riqueza que ya tiene por si misma el mero acto de vivir.
Por último, desde la visión psicodramática, en el grupo podemos conducir al paciente desde un cluster dependiente hacia uno de mayor autonomía, que le permita a la larga encontrarse con otros, sus pares, con un mejor concepto de sí mismo permitiéndose la creatividad, desde lo espontáneo del ser. Si observamos lo cognitivo también, estar atentos al modo en que nos referimos a nosotros mismos, entendiendo que de esa narrativa que surja, dependerá la autoestima y el modo de relacionarnos con los demás.