EL Observador

10:42 hrs. Viernes 13 de enero de 2012 Cristián Videla Santander

El estrés del verano

Parece un poco paradójico el nombre que lleva este artículo debido a que comúnmente entendemos este periodo estival como un tiempo de relajo, descanso y tranquilidad, sin embargo para muchos las vacaciones de verano traen consigo preocupaciones ante la dificultad de no poder responder satisfactoriamente a todo aquello que implica vacacionar.

Hoy vemos que vacacionar no es privilegio de todos, sino para algunos. Quiero decir con esto que una de las grandes brechas de acceso a ellas, tiene que ver con las cifras económicas y financieras de las familias. En este punto es donde se comienza a sufrir síntomas de estrés, ante la imposibilidad de vivir la experiencia de descansar en algún lugar ideal (playa, montaña, extranjero, etc.) pues simplemente no hay dinero. Eso es real y se experimenta como sensación de frustración y tristeza.

Por otro lado para quienes sí pueden hacerlo la sugerencia va asociada a la búsqueda de lugares que permitan huir de la rutina que usualmente se lleva en la vida cotidiana y más importante aún es que "hay que aprender a descansar" para no llegar más cansados que cuando uno parte.

Descansar debe ir de la mano del "desconectarse" y el "bajar el acelerador del ritmo usual".

Lo primero es preguntarnos ¿Qué quiero hacer? ¿Qué quiero comer? ¿Cómo me quiero vestir? ¿Qué quiero vivir con mi familia? ¿Qué no he hecho que me gustaría experimentar? Formas que uno define en conjunto con su familia, pareja, amigos, de cómo enfrentar las vacaciones.

La invitación para evitar el estrés de verano tiene las siguientes fórmulas: valorar la simpleza y no sufrir por el materialismo; dormir, descansar y compartir con los queridos a través de diálogos que uno no tiene todos los días; recuperar el contacto con la naturaleza y el disfrute de cosas sencillas; dejar por un rato la tecnología (en la medida de lo que se pueda) y promover otras actividades; y volver sobre los valores básicos que fundan las relaciones humanas a través de la recuperación de los afectos.

Llegó el verano y el calendario nos indica que es tiempo de vacaciones, pero antes de emprender un viaje fugaz los invito a mirarse al espejo antes de partir y preguntarse qué es lo que quieren hacer. Cuando eso medianamente esté claro encontrarán respuestas que los ayudarán a vivir un maravilloso descanso evitando al mismo tiempo el estrés de estos meses. Que las disfruten.



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