EL Observador

12:19 hrs. Martes 10 de enero de 2012 Katherine Escalona Mancilla

Más allá de lo privado, lo humano

Hace menos de una semana, el alcalde de Concón, Jorge Valdovinos, anunció la efectividad del cese de la construcción en las dunas de Concón, acción que se mantendrá por tres meses consecutivos.

Esta información dejó contenta a la comunidad, que por años ha tenido una ardua lucha para recuperar y no perder el campo dunar conconino que consideran es tierra de cada uno de sus habitantes.

La lucha se intensificó aún más a fines del 2011, cuando la empresa Reconsa, propietaria del campo dunar de Concón, hizo efectivo lo que había anunciado, el cierre perimetral de las dunas.

El cierre de la duna, resultó para muchos habitantes y conocedores del lugar una amenaza de pérdida, al ver instalarse un cierro de malla en un terreno que siempre fue considerado como propio en el inconsciente colectivo de la comunidad.

Fue en ese momento que se hizo patente la separación de lo privado y lo público, ya que la comunidad reaccionó y se manifestó durante una intensa semana de fin de año dando a conocer al país la preocupación de toda una región por perder un espacio considerado como único por su biodiversidad y su historia.

La manifestación fue pacífica, se congregaron más de mil personas quienes corearon al unísono "recuperemos las dunas ahora". A la actividad se sumó no solo la comunidad conconina, sino que también toda una región interesada en preservar un santuario natural considerado por muchos como patrimonio de la Quinta Región.

También se sumaron artistas, parlamentarios y la comunidad los que hicieron un dramático llamado al Gobierno, que a través de la ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, dio a conocer la noticia del aumento de superficie del santuario de la naturaleza del campo dunar, que actualmente son 19,5 hectáreas pretendiendose llegar a 44 hectáreas y con ello abarcar la duna mayor, terreno disputado en el último tiempo, pues ahí se proyecta construir 11 torres.

A pesar de todo lo logrado, las dunas continúan en un escenario incierto, porque si bien actualmente habrá tres meses de paralización de las obras, aún no sé sabe qué es lo qué pasará después de ese tiempo.

Falta aún la puesta en marcha del Plan Regulador Comunal, único instrumento público que puede detener por más tiempo las edificaciones en la zona, permitiendo así al Ministerio del Medio Ambiente hacer las gestiones necesarias para declarar todo el perímetro, las 44 hectáreas, como Santuario de la Naturaleza.

Mientras tanto, la comunidad no baja los brazos y sigue manifestándose pacíficamente, en el lugar que hoy hicieron más suyo que nunca ante al miedo de perderlo para siempre.



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