EL Observador

11:39 hrs. Martes 03 de enero de 2012 María Fernanda Rubio Gadaleta

Mi recuento del 2011

María Fernanda Rubio Gadaleta / Periodista

Al terminar un año es imposible no hacer un balance de cómo fue el año que se nos fue y fijar las directrices de cómo queremos que sea el año que se nos avecina.

El 2011, nuestro país estuvo marcado por las protestas estudiantiles, que reclamaban un cambio de modelo y eliminar el lucro en la educación. Quillota no estuvo exenta de estas movilizaciones en donde si bien las protestas no fueron masivas, sí fueron recurrentes, llegando en agosto a ser semanales para demostrarle a las autoridades de la zona que la molestia era general. Hay que mencionar que el movimiento en la comuna siempre fue controlado y dentro de los márgenes del buen comportamiento sin registrarse actos vandálicos, ni cambiar el ritmo de la ciudad, sólo demostrando la molestia generalizada respecto de cómo se "trabaja" la educación en nuestro país.

No podemos olvidar el accidente acontecido a principios de septiembre en el archipiélago de Juan Fernández, donde 22 hombres y mujeres que iban en una misión inmensa de amor para ayudar a los afectados por el maremoto del 2010, murieron. Entonces conocí el dolor de la familia de Rodrigo Cabezón, ya que debí reportear el proceso desde sus inicios y espero que hasta el fin, cuando se encuentre el cuerpo de Rodrigo. Gracias a este trabajo pude conocer a uno de sus hermanos, Renato, quien confió plenamente en mí revelándome detalles que no tenía por qué contar y mostrándome recuerdos que no tenía por qué compartir, pero siempre contando con nuestro profesionalismo y ética. Este caso tocó profundamente mi corazón.

Y así como estos tristes acontecimientos sucedieron a nivel país, para mí también existieron en la comuna. Es el caso de la señora María, de Santa Olivia en Quillota, quien tiene su pierna izquierda enyesada hace más de tres años a la espera de una operación. Mientras escribía su historia soñé con que nosotros podíamos ser su opción para superar este amargo proceso y sigo pensando que puede ser así.

Si tuviera que pedir deseos para este 2012 se concentrarían en estas familias que están pasando por amargos momentos: que aparezca el cuerpo de Rodrigo, para cerrar este ciclo tan triste que vive su familia; que María pueda ser operada y la ayuden con su enfermedad y la de su hijo; y que Danilo, el crucino involucrado en el choque con el Gobernador del Choapa y cuya historia publicamos en la edición del viernes, pueda recuperarse y alcanzar las condiciones necesarias para sobrellevar las secuelas de este accidente que cambió su vida.

El 2011 me permitió conocer lo dulce y lo agraz de la vida, conmoverme y en ocasiones alegrarme. Felicidades a todos.



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