EL Observador

12:20 hrs. Martes 27 de diciembre de 2011 Francesca Canala Pecchenino

Comercio legal perseguido como ilegal

El escenario actual es difícil para los comerciantes establecidos al cumplir con toda la normativa vigente. Se supone que debería ser un criterio único para todos, pero se basa en el criterio de cada inspector, entonces surge la duda y se comenta en las reuniones de la Cámara de Comercio, si dependemos del criterio de los inspectores, porque nos hemos dado cuenta, que es un tanto al azar dependiendo de quién fiscalice, se esté o no cumpliendo con lo que se dictamina.

Esto es para el comercio establecido algo difícil, a veces nos sentimos como delincuentes con dirección y Rut tributando al Estado y perseguidos por inspectores de diversos servicios públicos, quienes muchas veces piden cosas absurdas. Es entonces cuando uno mira hacia fuera y piensa que está dando trabajo, está tributando, está pagando permisos, está en regla e igual vienen a sancionar o exigir, a nuestro parecer, cosas absurdas que van en el criterio de la persona que viene, es decir subjetivamente, según el funcionario que nos toque.

Para nosotros es difícil, hay personas que han echado a andar sus locales nuevos, han apostado por el comercio en la comuna y se les hace muy difícil y engorroso el proceso de realizar los trámites para poder dar inicio a un negocio. Si no es el Servicio de Salud, es Impuestos Internos, si no, el municipio, pero siempre alguna entidad hace más difícil el trámite pertinente, cuando en el fondo lo que se busca es que crezca Quillota y el país, que aumenten las plazas de trabajo y en oportunidades es tan complicado. El Estado mismo sanciona y da golpecitos en la espalda diciendo que sí, que vamos, que es lo que necesitamos todos y cuando se apuesta por la ciudad se torna todo muy burocrático. Es por eso que comienzan los cuestionamientos, hay muchas inversiones que se han frenado por este motivo, tanta burocracia, tantas leyes y normas nuevas que a veces no son informadas y sin embargo sí son sancionadas.

No se trata de vivir en una constante confrontación con los vendedores ambulantes, sin embargo, si todos fuéramos medidos con la misma vara no existiría ningún problema, pero sentimos que muchas veces somos más fiscalizados que aquellos que a vista de todos no cumplen con las leyes. Al comercio establecido se le aplica mano de hierro, en el caso de los locales de comida les piden estrictas normas sanitarias y a pesar de todo eso se ve cómo se manipulan alimentos en las calles frente a los funcionarios de los servicios públicos y nadie los fiscaliza mientras los comerciantes establecidos somos evaluados según el criterio subjetivo de cada funcionario.



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