EL Observador

13:20 hrs. Viernes 22 de julio de 2011 Tania Cabezas Izuck

La vida puede cambiar en un segundo

Salimos día a día de nuestras casas, pero no sabemos si volveremos y esto claramente, creo que es sabido por todos. Lo difícil es aceptarlo, especialmente cuando es un hijo el que se está debatiendo entre la vida y la muerte, no precisamente porque fue él o ella la que cometió una irresponsabilidad, sino por ser la víctima de los que en la vida, olvidan que no sólo existen ellos.

Hace dos semanas una mujer que manejaba en Valparaíso luego de ver el partido de Chile contra México, protagonizó una loca carrera, quién sabe con qué destino, lo trágico es que cambió el rumbo de dos jóvenes de 19 años, una de ellas Jacqueline Vargas Vergara, la cual aún permanece en estado de coma en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Carlos Van Buren de Valparaíso y su amiga Pamela Ponce Allende, quien ahora reposa en su hogar de la ciudad de Limache, luego de sufrir una serie de contusiones y hematomas ¿Creen ustedes que es justo? Cuando ambas jóvenes, sólo venían de disfrutar un grato momento y se disponían a regresar a sus casas, esperadas por sus padres, quienes aún se encuentran desconcertados por lo ocurrido.

No soy quién para juzgar nada ni a nadie, pero creo que todos debemos echar un vistazo a cómo vivimos el día a día con nuestros pares, porque todos nuestros actos tienen consecuencias, y más aún cuando se está detrás de un volante, la vida no es un juego ni mucho menos la ajena, por eso deberíamos reflexionar nuestro actuar y sobre todo al momento de conducir, ya que, existe gran cantidad de personas que nos rodean y a los cuales les queda toda una vida por delante, como a Jacqueline y a Pamela. Ojalá no volviéramos a presenciar actos de este tamaño, desgraciadamente sé, que la irresponsabilidad y la rápida vida que llevamos hoy en día nos hará seguir observando y escuchando tragedias de esta índole, sin ir más lejos lo que sucedió en la estación Maipú del metro de Santiago el pasado domingo, donde dos personas perdieron la vida producto de un tiroteo a manos de un hombre del cual nunca sabremos el por qué de su decisión.

La vida puede cambiar en un segundo, por eso mientras vivamos con menos resentimientos, y seamos más solidarios, poniéndonos en el lugar del otro, podremos subsistir a tantos cambios que cada día amenazan con volvernos esta vida más deshumanizada e individualista.



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