EL Observador

19:08 hrs. Viernes 28 de abril de 2017 Roberto Silva Bijit

Los amores por Internet mantienen lo fundamental pero cambian la forma

Una amiga me confidenciaba que no había querido contarles a sus hijos que a su nueva pareja la había conocido por Internet. Le daba un poco de vergüenza, porque sentía que esa manera poco tradicional de buscar una pareja podía ser rechazada por sus niños.

Todo cambió cuando su hijo de 22 años le contó que la polola que le presentó la semana pasada, la había conocido a través de Tinder, una página de encuentros sentimentales. En ese momento ella se atrevió y le contó que le había pasado lo mismo.

Lejos de criticarla su hijo le explicó que esa forma era muy buena porque antes de conocerse podían determinar si había intereses en común, si tenían ideas afines, si practicaban costumbres similares. Si fuma o no fuma, si es chica o es gordo, si ronca, si es fanático del rock pesado, si es de izquierda o de derecha, si es mamón o ateo, si es empleado o empresario, si tiene tema o es aburrido. Todo eso puede ser antes del cuerpo presente.

Esta semana ha visitado nuestro país el académico de la U. Bourgogne-France-Comte, Pascal Lardellier, quién vino para inaugurar el Año Académico del Doctorado en Teoría Crítica y Sociedad Actual (Tecsa) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), con una novedosa charla en que revisó el fenómeno de la búsqueda de pareja por Internet.

Para demostrar la gran segmentación que estos sitios han alcanzado en Europa, partió explicando que en Francia hay un sitio web solo para que agricultores busquen pareja, a través de Rencontre-agriculteur.com; mientras Mektoube.fr es sólo para parejas musulmanas; Meetic es para solteros jóvenes; Theotokos.fr para católicos; Gleeden.com es para infieles; Adopteunmec.com (o adopta un mino) es para que mujeres elijan hombres con características específicas. También hay sitios solo para gente de derecha o profesionales de 40 años, entre muchos otros.

"En Internet -precisa el sociólogo francés- millones de solteros inventan todo tipo de relaciones. Hace 25 años para enamorarse, tener pareja, había que encontrarse con el cuerpo de la persona. Era una relación ´en vivo´. Uno conocía a su pareja en el trabajo, en la universidad, en el casino o en un restaurante, pero en tiempos de Internet se van inventando nuevas relaciones amorosas, como es conocer primero la personalidad del otro, que permanece detrás de la pantalla y después a la persona. Con Internet la esencia del amor es la misma, solo que cambia su forma".

En todo caso, la realidad europea o norteamericana no es la misma que la nuestra. Buscar pareja por Internet en Chile aparece como castigado socialmente, porque se cree que esa persona no puede encontrar pareja por los medios "normales" por lo que tiene que recurrir a estos medios artificiales. Lo cierto es que en nuestro medio todavía es mucho más fácil tener encuentros personales directamente.

Otro dato que dio el estudioso de las relaciones por Internet es que "la pareja está siendo fragilizada por el proceso socio histórico de desinstitucionalización, pero se mantienen dos aspiraciones profundas que hacen que las personas busquen a alguien para amar, que dure en su vida, no sólo para pasar el rato: la estabilidad afectiva y el proyecto de tener hijos. Amar en el 2017 es, forzosamente, amar con las nuevas tecnologías".

Muchas parejas se han destruido por un mensaje de texto, que inesperadamente, ha cambiado sus vidas. Lo malo de relacionarse vía Internet es que muchas personas después de encontrar su otra mitad, siguen buscando nuevas conquistas y terminan autodestruyendo lo obtenido. Lo bueno es para las mujeres, que ahora en vez de quedarse esperando, pueden tomar la iniciativa eligiendo entre las múltiples propuestas de hombres que están esperando que ellas les digan sí.

La tecnología ha cambiado nuestras vidas.



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